Sobre el Pronunciamiento de la Alianza Federalista

Habría, para empezar, que aclarar un aspecto importante: la Alianza Federalista no es la única que se ha pronunciado con respecto al tema de la opacidad y la arbitraria asignación de recursos a las entidades federativas hechas por el gobierno federal, ni mucho menos con respecto al tema relacionado con la extinción de los 109 fideicomisos que afectan a sectores como el educativo, empresarial, salud, agrícola, etcétera, no, de esta inconformidad también han formado parte grandes sectores de la sociedad asociados a cada uno de los rubros respectivos. Por tanto, el pronunciamiento realizado por parte del Ejecutivo estatal colimense Nacho Peralta (a la par de sus homólogos de otros estados integrantes de esta Alianza Federalista) no es más que una forma de poner en una sola voz las afectaciones que esto ha acarreado para los rubros antes mencionados, de ahí que en el pronunciamiento suscitado hace unos días en el Complejo administrativo se dieron también cita representantes de la cultura, el sector empresarial  y, por supuesto, de la Universidad de Colima, la cual –a través de su coordinador de investigación científica, Alfredo Aranda- hizo una glosa de las afectaciones que tendrían los recortes al fideicomiso de ciencia y tecnología para los proyectos académicos de mediano y largo plazo que lleva a cabo nuestra máxima casa de estudios. Se ha querido satanizar, pues, a la Alianza Federalista como un cónclave de mandatarios golpistas que lo único que pretenden es desestabilizar la buena marcha del gobierno federal, pero más allá del matiz puramente político que esto pueda tener no se debería dejar de ver, por otro lado, cómo esta extinción de los fideicomisos suscitaron airados pronunciamientos incluso a nivel internacional. Pese a que el propio presidente López Obrador ha justificado tanto la extinción de los fideicomisos (los cuales, según refirió, operaban corruptamente) como la asignación de los recursos a los estados (los cuales, según también refirió, se estaban ya asignando de manera directa a la población), lo cierto es que nadie sabe muy bien (no hay un sitio para consultarlo) dónde se puede corroborar este nuevo sistema de asignación de recursos directa a la población del que habla el presidente. Por eso, el máximo líder de la Cuarta Transformación camina sobre un terreno muy movedizo y peligroso, pues sus afirmaciones pueden rápidamente ser refutadas con tan sólo mencionarle, para el caso de Colima, la opacidad con que se han manejado los programas sociales en el estado por parte de su superdelegada estatal Indira Vizcaíno, y para probarlo bastaría con mencionar al propio programa “Jóvenes construyendo el futuro”, que se ha convertido en las últimas semanas en una caja de pandora por la forma tan corrupta con que fue manejado por el diputado Vladimir Parra, hoy denunciado por este motivo ante la Fiscalía General de la República. Cabe de igual modo la posibilidad de que, como suele pasar, el presidente se quede con la idea de que los recursos están llegando a la gente y de que en realidad sus superdelegados o quien sea que esté involucrado en su entrega les estén dando un destino muy distinto al esperado, pero en cualquier caso lo que no se puede hacer es afectar de manera sensible el curso natural de desarrollo de una sociedad sin antes pensar en las gravísimas consecuencias que esto acarreará para la misma.

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