Perfiles políticos: Martha Sosa y Mely Romero

He puesto juntas en el mismo perfil político a Martha Sosa y a Mely Romero no porque sean ellas las representantes de la alianza del PRI-PAN-PRD y una de ellas se va a erigir como la candidata a la gubernatura de esta coalición para las próximas elecciones, sino que lo he hecho así por una razón de mayor peso: ambas son mujeres con características políticas y personales similares y, por tanto, generan una percepción social muy parecida también. La trayectoria política de ambas en sus respectivos partidos (a los que siempre han sido fieles es ampliamente conocida. Sosa Govea, contadora pública, panista, fue presidenta municipal de Manzanillo, fue senadora de la República, fue también ya candidata a la gubernatura del estado en 2009, y actualmente es regidora del ayuntamiento manzanillense, mientras que Mely Romero, también contadora pública y profesora de matemáticas, priista, ha sido diputada local, senadora y subsecretaria de la Sagarpa, sus cargos más representativos, aunque también ha ocupado otros en administraciones municipales y de su propio partido político. Sin embargo, no es esto lo que destacaría yo en ellas, aunque esta trayectoria sea de suyo importante, sino otros valores que considero todavía más plausibles, por ejemplo los morales e intelectuales. Aunque de forma intermitente, he tenido la oportunidad de hablar con ellas y de seguirles su comportamiento a lo largo de todos estos años. Tanto Martha Sosa como Mely Romero son mujeres juiciosas, prudentes, agudas en la forma de analizar su entorno y maduras en la manera de responder a él, cuando así ha sido necesario. No son mujeres de escándalos públicos ni han sido objeto de escarnio por sus comportamientos y conductas privadas. Quien tenga la oportunidad de hablar con ellas, se dará cuenta incluso de su sensibilidad hacia las causas más delicadas de la sociedad y su invariabilidad para atenderlas. Esto es: no son mujeres que estén dispuestas a pasar por encima de quien sea para conseguir sus fines, como muchas otras. Permítaseme decirlo haciendo uso de un cliché frástico: son mujeres, pues, de una sola pieza. Sin embargo, alcanzó a percibir que su debilidad no radica en ellas sino en las circunstancias de sus partidos y en el entorno social tan complejo que se vive en la actualidad, el cual favorece al clientelismo y a la demagogia más procaz, lo que a su vez genera confusión y violencia multifactorial. El PRI y el PAN no han terminado de salir de su larga noche oscura de descrédito, y a veces pienso que como plataformas han entrado o están entrando a esta competencia ya derrotados, no sé si deliberadamente o por cansancio, o incluso por traición misma, y todavía no me pidan detalles de esto último porque apenas alcanzó a olerlo en el ambiente. Debido a esto, sea Mely o Martha las que representen esta coalición (que yo creo que será Mely) se encontrarán con unas duras y pesadas cadenas que tendrán que arrastrar para poder conseguir los resultados esperados, sobre todo ante un aparato político nacional morenista que querrá quedarse con todo y a toda costa. Por eso es que no se percibe un “aire” de victoria en esta coalición alternativa de oposición a la avanzada morenista, pero sólo se espera que se tome en cuenta esta evidente debilidad, este aire como de desazón generalizada, y que se asuma de verdad y con vigor el compromiso de impulsar la propuesta política del PRI-PAN-PRD, esto es que se vigoricen todos y todos empujen con rudeza hacia un mismo sentido, ¡que despierten!, si es que de verdad quieren obtener el triunfo en las próximas elecciones. Lo veo particularmente muy difícil, pero también tengo la convicción de que nada es imposible, solo falta rendirse a una voluntad genuina y a un determinación a prueba de balas.

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