Perfiles políticos: Claudia Yáñez

La trayectoria política de Claudia Yáñez no es muy larga si se le considera sólo desde el día en que irrumpió en la arena pública como candidata por Morena a la diputación federal, posición que ganó en las pasadas elecciones, lo anterior sin sumar el extenso trabajo que ya venía haciendo para este movimiento desde su formación en nuestra entidad. Sin embargo, si bien viéndolo así no es muy larga, sí lo es, en cambio, muy importante en tanto que sus vínculos con la política nacional (en específico con lo que ha significado la avanzada lopezobradorista) son muy estrechos y se han dado a través principalmente de su hermano César Yáñez, hombre de todas las confianzas del presidente López Obrador desde hace más de veinte años. Este estrecho vínculo ha convertido a Claudia Yáñez en una de las morenistas más legítimas de Colima y, por tanto, más autorizadas para poder sentirse una acreditada aspirante para ser la candidata de Morena a la gubernatura colimense por encima de muchos y muchas (incluida Indira Vizcaíno, quien ni siquiera pertenece a las filas de Morena) que buscan afanosamente esa representación. Más allá de cómo se resuelvan las candidaturas de acuerdo a la paridad de género impuesta recientemente por el INE, sin duda en Claudia Yáñez (quien ya hizo público su deseo de ser la próxima gobernadora del Estado) se están cada vez alineando más los astros en su favor y las condiciones para que esta candidatura recaiga en su proyecto. No son pocos los aspectos que tiene a su favor. En primer lugar está el propio trabajo que ha venido realizando como legisladora, hecho sin prisa pero sin pausa en favor de necesidades poblacionales sobre las que ha intervenido de manera directa y efectiva, incluso enfática, muchas de ellas en favor del puerto de Manzanillo. En segundo lugar, no menos importante, que en su trabajo como legisladora no ha tenido ningún cuestionamiento de corrupción ni lo ha rodeado ningún tipo de escándalo, público o privado, virtud que hoy por hoy tiene una plusvalía inmensurable. En tercer lugar, a Claudia Yáñez le ha favorecido que ahora en la dirigencia nacional de Morena esté el colimense Mario Delgado, a quien le dio todo su respaldo durante la contienda nacional por la dirigencia, contrario a, por ejemplo, la propia Indira Vizcaíno, quien jugó siempre en el equipo contrario, el cual ahora seguirá queriendo ser una piedra en el zapato de Delgado Carrillo.  En cuarto lugar, el gobernador Nacho Peralta no tiene una mala relación Mario Delgado Carrillo, así que si ha de darse ya una transición democrática para nuestra entidad no creo que tenga inconveniente en que, por ese motivo, recaiga en Morena. Y, por si lo anterior no fuera poco, en cuarto lugar está la relación estrecha que ahora ya la propia Claudia Yáñez tiene con el presidente López Obrador, quien nadie dudará que tendría en su momento el visto bueno para apoyar su candidatura, una vez resueltas las contingencias de la paridad de género. En un escenario en donde Claudia Yáñez resulte la abanderada de Morena para la gubernatura en las elecciones de 2021, su proyecto político se enfrentará sin duda al de Locho Morán (que ha dicho que irá sin alianzas), al del PRI-PAN-PRD-PANAL (si se ponen de acuerdo en un candidato común de altos vuelos), al del Verde Ecologista (aunque Virgilio habla de representar un gran frente, sin hasta ahora saber muy bien a cuál se refiere en tanto ha dicho que su partido no irían sin alianzas) y, por último, al de los candidatos que postulen los partidos políticos nuevos, entre los cuales podría ir Indira Vizcaíno, si es que ésta no lo hace por la vía independiente. No se puede hacer, por el momento, ninguna premonición al respecto, pero puestas las piezas así Morena podría tener a una candidata madura, fuerte, competente y no sólo la segunda mujer que gobierne nuestro Estado, sino la primera en haber acabado con más de noventa años de PRI en Colima.   

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