Lodo al PAN

Ahora ya nadie duda de que las pasadas elecciones convirtieron al PAN en Colima en la primera fuerza política, gracias –en gran medida- no sólo el desprestigio del PRI en la entidad sino, sobre todo, a la fuerza que Jorge Luis Preciado le impuso a su campaña proselitista.
Fue Jorge Luis Preciado quien, con esta avanzada y con la fórmula de candidatos que la misma incluyó, logró arrebatarle al PRI su hegemonía en el Estado, sin tomar en cuenta todavía que la gubernatura sigue en disputa aun cuando la estrategia de legitimación del candidato priista Nacho Peralta nos quiera convencer de que su triunfo es ya inobjetable.

Es importante no olvidar, con respecto a esta nueva reestructuración política (donde el PAN toma la primera fila), que antes de empezar las campañas el PAN parecía haber entrado en la contienda prácticamente desmoronado, pues Virgilio Mendoza, considerado el político albiazul más fuerte de ese momento, se había aliado con el priista Nacho Peralta.

Se creía, por tanto, que el papel del PAN, sin éste y otras figuras albiazules relevantes (como Chava Fuentes y Braulio Arreguín, que hoy aparecen en fotos de recibimiento con el candidato priista), sería de mero membrete y, por tanto, los resultados de la elección para el PAN serían catastróficos.

No fue así. El PAN tuvo un papel ejemplar en las elecciones, tanto que, como he dicho, lo convirtió en la primera fuerza política del Estado, y esto se le debe a quien se ha convertido hoy por hoy en la figura más importante del panismo local: Jorge Luis Preciado. La estrategia de desprestigio implementada por medios de comunicación y articulistas aliados al candidato priista Nacho Peralta en contra del PAN y, en específico, de Jorge Luis Preciado (a quien intentan construirle una imagen de beodo y soez) es, en este caso, directamente proporcional a esta fuerza que recuperó el panismo local luego de las elecciones pasadas y luego de haber sido considerado, poco antes de la jornada electoral, un instituto político en bancarrota.

Jorge Luis Preciado, por tanto, debe aprovechar el liderazgo adquirido para no permitir que fuerzas externas destruyan lo enormemente ganado en los últimos meses. La militancia panista local (ahora que también cambiarán líder a nivel nacional) debe reconocer los beneficios que Jorge Luis Preciado, quien se convirtió en puntero natural al ser el candidato a la gubernatura, trajo al panismo local y, desde ahí, amurallarse para fortificar la unidad de este instituto político, reorganizar sus bases y militancia, reconocer los principales liderazgos y hacer que ese lodo sistemático que le arrojan los priistas (para debilitarlos) se desactive en el aire.

Los panistas tienen algo a su favor, muy grande: la sociedad creyó en ellos (y los resultados de las elecciones no lo dejan mentir), de manera que uno de los trabajos esenciales es impedir que esta sociedad sea (maliciosamente) desengañada. La guerra por la gubernatura, por lo demás, no está todavía terminada, aunque ya los nombres para el gabinete del posible gobierno de Nacho Peralta salten, desesperadamente, por todos lados.

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