La UdeC: continúa la educación a distancia

 La cifra de contagios y de muertes anunciadas por el gobierno federal y replicadas por los estatales no dejan lugar a dudas -y más  si tomamos en cuenta que estas cifras son aproximaciones a la realidad- de que la pandemia de Covid-19 en nuestro país está causando serios estragos en la salud de los mexicanos y, como consecuencia de esto, también en la economía. En nuestra entidad, por ejemplo, pese a que el gobierno estatal y los municipales han hecho esfuerzos significativos por detener la espiral de contagios, el sector productivo y comercial no ha tenido más remedio que reactivar su labor a fin de evitar una quiebra financiera mayor en sus negocios, esto en gran medida -y no llevan poca razón- a que el gobierno (en sus tres niveles) no ha podido ofrecerles los apoyos necesarios para permanecer sin actividad económica. En palabras coloquiales, si el gobierno no los apoya para que permanezcan cerradas sus empresas, los propietarios de éstas prácticamente desfallecerían de hambre. Por eso, en los últimos días se ha presenciado ya una actividad económica y comercial mayor y podemos ver cómo muchos negocios (de todo tipo) han reiniciado su actividad, argumentando que lo harán con las medidas sanitarias debidas. Si a esto agregamos que grandes sectores de la sociedad no se han enterado o no quieren enterarse de la magnitud de la emergencia sanitaria que vivimos, entonces no es extraño ver ya a gran parte de la ciudadanía acudiendo otra vez, como si la pandemia ya fuera historia, a restaurantes y comercios, en su mayoría sin guardar ni la sana distancia ni tampoco protegiéndose apropiadamente con cubrebocas. Cualquiera puede pasearse por la noche por las avenidas Ignacio Sandoval, Venustiano Carranza o Constitución, los tres afluentes comerciales más importantes de la capital del Estado, para constatarlo. Ante este escenario, el gobierno (federal, estatal, municipal) se ve reducido a un simple promotor (sin fuerza y sin autoridad) de la sana distancia pero con las manos atadas por la espalda porque parece ser que no puede hacer nada ni ante la sociedad ni ante el sector productivo y comercial, pero al menos se espera que sea consciente en cuanto a tomar decisiones correctas en lo que estrictamente le atañe a él mismo como autoridad. Por ejemplo, con respecto al gobierno estatal o municipal, se deberá seguir cuidando la salud de sus trabajadores con las medidas estrictas que los casos requieran. En este contexto cabe mencionar la relevancia de las decisiones que ha tomado el rector de nuestra máxima casa de estudios, José Eduardo Hernández Nava, al decidir el no regreso a clases y la continuación de la educación a distancia. Esta acertada decisión adquiere un valor agregado si consideramos lo que he dicho anteriormente, pues haber decidido terminar el semestre actual a distancia y estar atentos a lo que vendrá después (sin cerrarle la posibilidad a continuar las clases a distancia el próximo semestre dependiendo la situación que guarde la pandemia para entonces) es una determinación que pondera la salud de la comunidad universitaria (maestros, estudiantes, personal administrativo y de servicios) por encima de todo lo demás, con todo lo que esto implica, y para lo cual se espera comprensión y buen juicio de parte de todos los que formamos parte (directa o indirectamente) de esta institución educativa. Como dato ejemplar podría mencionarse a la Universidad de Cambridge, primera en el mundo que ya tomó la decisión de continuar sus clases a distancia hasta el verano de 2021, dándole así certeza a toda su comunidad de que no se arriesgará por ningún motivo su salud. Si la situación continúa como hasta ahora (toda la actividad comercial y productiva reactivada otra vez y la sociedad sin tomar las medidas sanitarias debidas), lo más seguro es que el pico de la pandemia en Colima se prolongue por mucho tiempo y no haya forma de volver a la normalidad escolar sino hasta que haya condiciones reales en las cuales no se ponga en riesgo la integridad física ni mental de los universitarios ni de los estudiantes y maestros en general. Yo esperaría, por tanto, que el gobierno del Estado, en coordinación con los municipales, consideraran los factores de riesgo por venir y actuaran en consecuencia, de lo contrario, como ya lo he dicho, todo lo ganado se perderá en un abrir y cerrar de ojos.

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