La imperdonable risa de El Chapo

Fuente: SinEmbargoMX

Ahora sí, “El Chapo” Guzmán ha terminado de reírse de todos.

El más escurridizo narcotraficante de la historia mexicana volvió a escaparse de una cárcel de máxima seguridad por un túnel de un kilómetro y medio y a través de un agujero que daba justo a su ducha.

Nadie se dio cuenta.

Su primera fuga la ejecutó a través de un carrito de lavandería, escondido entre la ropa sucia de los presos, durante el gobierno panista de Vicente Fox.

Esta vez la llevó a cabo durante una administración priista, mientras el presidente de la República se solazaba en una visita de Estado en Francia, a donde se llevó –según se dice- a casi todo su gabinete.

Hay que recordar que “El Chapo” Guzmán fue recapturado en febrero de 2014 por el gobierno de Peña Nieto, como parte de una avanzada del Ejecutivo en el contexto de su plan estratégico denominado Mover a México, el cual incluía las reformas estructurales que el país necesitaba: hacendaria, energética y educativa, esta última la más importante.

En aquel entonces, el Ejecutivo federal aseguró que sería imperdonable que el popular narcotraficante se escapara de nuevo.

Por eso,  la recaptura de “El Chapo” venía a reforzar la avanzada de un gobierno que se jactaba de estar, ahora sí, en el camino de la transformación profunda e impostergable.

Significó, además, la limpieza de imagen de un gobierno que había llegado a Los Pinos con poca o nula credibilidad, luego de su cuestionado triunfo en las elecciones frente, sobre todo, al candidato López Obrador.

Pero poco después vinieron los famosos escándalos de corrupción (la Casa Blanca, el mayor de ellos) y, casi al mismo tiempo, una de las tragedias más terribles de la historia reciente: la de Ayotzinapa, con lo cual esta credibilidad de la avanzada peñanietista quedaba rota y  en vilo.

Lo cierto es que el país sigue estancado e impávido ante noticias que vienen a contradecir el supuesto buen rumbo que llevamos.

La fuga de “El Chapo” es también parte de este combo de descrédito en el que ha caído ya el gobierno federal.

Con ella, Guzmán Loera acaba de desengañar a la sociedad mexicana: lo que se pudo con el PAN, también –ya lo vimos- se pudo con el PRI.

México no se ha movido ni un milímetro.

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