La enseñanza de la Ciapacov

El pasado miércoles se llevaría a cabo la sesión a través de la cual se nombraría al nuevo director de la Comisión Intermunicipal de Agua Potable de Colima y Villa de Álvarez (Ciapacov), pero ésta no pudo concretarse en virtud de que, en el fondo, hay un desacuerdo entre los candidatos propuestos en la terna por el Consejo, encabezados por el Ejecutivo estatal, terna que está conformada por Nicolás Contreras Cortés, Oswy Delgado Rodríguez y Salvador Silva Preciado. Todavía ayer  se intentó llevar a cabo la reunión con los 33 consejeros que definirían al próximo director, pero esta fue reventada, como se dice vulgarmente, por algunos consejeros inconformes con el proceso. La inconformidad tiene que ver con los perfiles presentados, a quienes se les acusa no ser los apropiados para dirigir una comisión de tanta relevancia como Ciapavoc, además de que esta inconformidad se interpreta como una oposición a una práctica que ha sido usual en estos organismos, los cuales sirven muchas veces como cajas chicas (o no tan chicas) de las campañas electorales y otras prácticas de similar índole. Esto es precisamente a lo que hemos llegado gracias al descrédito de nuestras instituciones y nuestros organismos de cualquier orden de gobierno: a ya no detenernos sino en las oscuras intenciones que puede haber detrás de las ternas, por poner el caso de Ciapacov, o de cualquier tipo de acción que emprenda el gobierno. Ya no creemos en nada ni en nadie. Pero si ante esto no somos cautos y sensatos, no haremos sino contribuir a que el descrédito se recrudezca. El caso de Ciapacov es delicado por esta y otras razones, pero sobre todo por la forma en que se ha intentado nombrar al director de esta Comisión. Si bien la terna propuesta no reúne a los perfiles más óptimos (Nicolás Contreras es maestro y Oswy Delgado, abogado, ambos sin experiencia en este ramo), el tercero, Salvador Silva Preciado, en cambio, es arquitecto y ya fue director de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarlllado de Comala (Comapac) durante el gobierno de Salomón Salazar, algo al menos sabe al respecto. La experiencia nos dice (y lo hemos visto recientemente con el desaguisado relacionado con el Tribunal de Justicia Administrativa, donde se ordenó reponer el proceso) que lo mejor es respetar los procesos y proponer a los mejores perfiles, de esta manera ganamos todos, sociedad y servidores públicos. El caso de los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa es, como he dicho, un ejemplo de la importancia de respetar el procedimiento y los consensos, porque de esta forma también se protege a las trayectorias profesionales, pues ahora todos pensarán que dichos magistrados fueron depuestos no por un proceso viciado sino por una falta de solidez profesional. No son los tiempos de antes, las cosas en estos ámbitos han cambiado sensiblemente. Los servidores públicos deben llegar legitimados, ser profesionales respetados en sus ramos, con esto se asegura eficacia y eficiencia en las funciones. La Ciapacov es un organismo importantísimo en nuestro Estado, tiene que ver directamente con la salud de nuestros habitantes, se requiere de alguien no sólo que sepa administrarlo, sino que sea capaz de renovarlo y de ponerlo a la altura y exigencias de nuestros tiempos.

 

 

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