El gabinete de Nacho Peralta

En las últimas dos semanas el tema sobre el posible gabinete de Nacho Peralta, de llegar a la gubernatura, se ha recrudecido, aun cuando el propio Nacho Peralta haya declarado que no es un tema todavía que esté en su agenda. No lo será públicamente, pero si ya está avanzando en la transición es, por consecuencia lógica, un tema que no puede dejar a un lado y sobre el cual seguramente ya está reflexionando, como también lo estará haciendo (con respecto a su posible gabinete) el propio Jorge Luis Preciado, cuyas impugnaciones siguen a la espera de resolución.

Diversos medios de comunicación (asegurando temerariamente haber obtenido la información de fuentes fidedignas) han barajado algunos nombres de posibles candidatos a ocupar lo que será el gabinete de Nacho Peralta. En virtud de la grave crisis por la que atraviesa el PRI, sin duda Nacho Peralta tendrá que tomar serias (pero muy serias) precauciones a la hora de poner los rostros a su posible gabinete porque de eso dependerá su futuro como gobernador y el éxito de su administración, que además tendrá un impacto considerable en la recuperación del PRI luego de la tragedia de las pasadas elecciones, donde perdiera estrepitosamente. No olvidemos que incluso en el uno a uno, Nacho Peralta perdió contra Jorge Luis Preciado, y que fue gracias a sus alianzas (que tampoco le ayudaron mucho) que pudo sacar un poco la cabeza, lo anterior todavía bajo la clara sospecha de un fraude electoral.

En cualesquiera de los casos, al haber sido castigados por igual en las elecciones tanto los anguianistas como los fernandistas (y la vía más visible de esta derrota fue a través de sus esposas), Nacho Peralta tendrá que evitar en su gabinete (que será el brazo fuerte de su gobernanza) personajes que hayan tenido un mal desempeño en estas administraciones, porque tampoco sería justo castigar a aquellos que hicieron una labor notoria. No se puede cortar a todos con la misma tijera. Eso sí: Nacho Peralta no puede permitir que lo subyuguen los compromisos con estas alas rojiblancas porque sería, desde un principio, empezar a cavar su propia tumba. La sociedad está, por lo demás, en espera de ratificar este desliz y sería, por parte de Nacho Peralta y su equipo cercano, sólo darles la razón.

Cuatro son las áreas más importantes a atender en este momento y en las que Nacho Peralta no podrá equivocarse: seguridad, finanzas, educación y salud. En cada una se han identificado personajes. Recientemente, en seguridad, por ejemplo, se barajaron los nombres de Félix Humberto Vuelvas, Roberto Chapula, Mario de la Madrid Andrade y Gilberto García Nava. No hay ninguna objeción sobre los dos primeros, pero el ideal para este nuevo contexto sería, sin duda, un profesional como De la Madrid Andrade. Por supuesto, un García Nava sería altamente contraproducente.

En finanzas adelantan Carlos Noriega García y Rafael Martínez Brun, nombres que no conllevan una carga negativa, aunque el compromiso que adquirirán es de lo más escarpado para la próxima gestión. En educación despunta Martín Jesús Robles de Anda y Óscar Javier Hernández Rosas, quienes tienen trayectoria encomiable en el rubro, además del ex rector Miguel Ángel Aguayo, quien también es candidateado para Salud, cargo para el cual cuenta con perfil y donde también aparece una figura importante: el reconocido cirujano plástico Alberto Covarrubias. En la propia Educación no habría que descartar a los hermanos Rangel, Federico y Guillermo, con gran presencia dentro del magisterio y con reconocida labor dentro de este ámbito, aunque, como ya lo he dicho, Federico Rangel sería mucho más útil en la dirigencia del PRI estatal pues el partido necesita, por lo menos en los próximos tres años, una reconstrucción desde sus bases.

Nombres y rostros no identificados con grupos políticos que han sido dañinos para la sociedad, ni, sobre todo, con probados malos desempeños, es lo que necesitará el próximo gabinete, sea el de Nacho Peralta, o sea el de Jorge Luis Preciado. Porque un gabinete no se piensa en razón de lo que más convenga a un partido, a un grupo de personas o a un solo individuo, sino en razón de lo que más beneficie a toda una comunidad de hombres. Pensarlo de otra manera sería seguir contribuyendo a la quiebra del Estado como entidad generadora de la paz y el bienestar social.

 

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