El Colectivo de Resistencia Estudiantil: así no va a ganar.

La Universidad de Colima emitió ayer un comunicado firmado por el rector Christian Torres Ortiz mediante el cual se le dio respuesta a las peticiones hechas hace unos días por el Colectivo de Resistencia Estudiantil (CORE), Colectivo que pese a sus esfuerzo no consiguió ocultar el padrinazgo del diputado Vladimir Parra, quien ha estado sistemáticamente haciendo señalamientos a nuestra casa de estudios y apoyando (de manera oficiosa o por petición de propios miembros del Colectivo) a las protestas, todo ello con información sesgada y tendenciosa. Si bien el comunicado oficial es claro en la resolución con respecto al tema de las cuotas escolares, todos los comentarios que suscitó en miembros o simpatizantes del Colectivo no han hecho sino hundir un movimiento que pudo haber sido genuino en la forma de tratar un asunto de esta naturaleza, así sea en forma de una protesta pública. Quien lea todos esos comentarios (como yo lo hice) se dará cuenta de que es realmente indignante la forma en que el Colectivo se refiere a nuestra máxima casa de estudios, a su planta docente e incluso al rector. Las expresiones soeces no las reproduzco porque al final del día son producto de una ira mal encausada, pero sí quiero poner en evidencia algo que me parece que está más allá de toda la lógica de este Colectivo: la percepción que tienen los resistentes de nuestra institución. Se refieren a ella como un lugar con instalaciones que dan asco, donde los maestros no sirven para nada y son acosadores, donde no se da educación de calidad y donde  se brindan pésimos servicios. La universidad es una burla, se sentencia en uno de los comentarios. El Colectivo, hay que decirlo, no representa a toda la planta estudiantil. Si bien yo recibí insultos por parte de dos estudiantes a los que les di clase recientemente, pese a que ellos saben que yo hice todo lo que en mis manos estaba para ser un maestro ejemplar más allá del entorno puramente académico, también recibí muchos mensajes de estudiantes que no simpatizan con este movimiento y no se sienten representados por él en virtud de los tintes políticos que ha adquirido. Para mí no es sólo indignante que este Colectivo denigre de forma generalizante la labor de los docentes universitarios (no es algo en lo que yo me vaya a quedar callado y espero que mis colegas académicos tampoco), también es indignante que se trate de usar como razón de la gratuidad de las cuotas escolares el argumento del descrédito que le atribuyen a nuestra máxima casa de estudios. Si a este Colectivo (que, insisto, no representa  claramente a toda la comunidad estudiantil) le parece que la universidad es una burla y un asco, la oferta educativa en Colima a nivel preparatoria y profesional es ahora muy amplia y bien podrían elegir una opción que más cumpla con sus expectativas, algo tan sencillo como eso, y entonces si la universidad se empieza a quedar vacía y sin demanda seguramente no tendrá más remedio que esforzarse por mejorar para poder estar a la altura de las circunstancias. Pero lo que el Colectivo no puede hacer es pedir la gratuidad de todo sólo por el hecho de que desde su muy particular perspectiva el “desprestigio” de nuestra máxima casa de estudios no tiene derecho a pedir o exigir nada. ¡Se equivocan! Yo también tengo un pliego petitorio para los líderes del Colectivo, y es éste: 1) Dejen de buscar refugio en un político que ha sido señalado de corrupción por los miembros de sus propios compañeros legisladores, como lo es Vladimir Parra, y en cambio vayan y exíjanle cuentas sobre todas las corruptelas que ha cometido, que no son pocas,  2) Cambien el paradigma de que el insulto es diálogo y 3) El día que tengan ideas propias, pensadas profundamente por sí mismos, yo los invito a debatir por zoom sobre todo los temas que deseen: desde las cuotas escolares hasta cómo dirigirse a los maestros que les han entregado medio corazón en sus clases y a los que ustedes les han respondido con escupitajos.

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