Una calle…

No estamos acostumbrados a quedarnos detenidos a mitad de la calle. Solemos cruzarlas hacia un lado o hacia otro pero nunca tenemos como objetivo quedarnos en su mitad pensando, o mirando las estrellas (cuando es de noche), o jugando al pókar con los amigos, un día de lluvia. Las calles se hicieron para cruzarse y no para quedarse en mitad de ellas. Alguien, con justa razón, nos dirá que sería un despropósito de nuestra parte intentar quedarnos a mitad de la calle sabiendo que un coche nos puede arropellae, o una bicicleta arrollar, o un transeúnte distraído golpear con el hombro. No importa: aun con esto deberíamos osar en quedarnos en mitad de la calle un día, sentarnos en una silla bajo una sombrilla, desenvolver nuestro sándwich o emparedado a la hora del desayuno y esperar que la perplejidad de los que vayan y vengan sea motivo suficiente para que todo el mundo se detenga alrededor nuestro, nos mire y cambie, desde ese día y para siempre, el rumbo de su vida.

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3 comentarios en “Una calle…”

Especialmente Poeta, si esa calle lleva tu nombre. Yo iré un día de éstos a llorar por la calle del extraordinario amigo y Poeta Víctor Manuel Cárdenas. Te mando un abrazo

no había pensado en mi calle, querida maestra, pero ahora que lo dice, es así!

Florentino Sotelo Alaniz 2 enero ,2021 a las 9:30 pm

Me da mucho gusto volver a encontrarte y leer tus textos. Fue sin buscarte que llegué a esta página, casi por accidente o azar -si acaso existe.
Hace muchos años que leía tus textos en la Jornada, pero por alguna razón dejé de hacerlo, no la recuerdo ahora con precisión, tal vez dejé de comprar el periódico o tal vez tú dejaste de escribir en él. Lo que importa ahora, es que seguiré disfrutando lo que escribes. Espero comprar algún libro tuyo pronto.Saludos.

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