Las muertes por Covid y los políticos irresponsables

El que haga el recuento de las esquelas que aparecen en los sitios oficiales de las instituciones colimenses se dará cuenta fácilmente, sin tener incluso que seguir el conteo de la Secretaría de Salud,  que sólo en la última semana murieron por Covid casi cincuenta personas. El número, en términos pragmáticos, indica que ya desde hace una semana estamos de facto en semáforo rojo. Yo diría que lo estamos desde hace ya varios meses, incluso antes de que la temporada vacacional (en especial navidad y año nuevo) se atravesaran en el camino. Estas fechas, sin embargo, fueron un detonante importante, pero no lo han sido tanto como la negligencia de muchos políticos que en su afán por figurar en las boletas electorales han llevado a cabo muchos eventos proselitistas en los cuales hemos sido testigos de los pocos o nulos cuidados sanitarios. Considerando que el virus tiene una capacidad de contagio altísima, gran parte del incremento de los contagios y por consecuencia de las muertes que hemos presenciado en las últimas semanas tiene que ver con esta irresponsabilidad político electorera, que no parece que nadie esté dispuesto a regular, cuando así tendría que hacerse en tanto que la emergencia sanitaria lo está pidiendo a gritos. Son demasiados actos y eventos proselitistas los que se llevan a cabo en un solo día por todos los precandidatos, candidatos y aspirantes de todos los partidos políticos que ni usan el cubrebocas correctamente ni tampoco procuran que los concurrentes observen las normas sanitarias. En las redes sociales pululan videos y fotografías con montón de movilidad política irresponsable que de verdad lo único que está fomentando es que el número de contagios suba y las muertes se propaguen. De poco sirve que muchas instituciones importantes (como son las educativas) hagan el esfuerzo enorme por mantener sus actividades virtualmente, si tienen entre sus peores adversarios a esta clase política a cuya ambición no parece que la pueda detener nada. Si es necesario posponer las campañas, en aras de la salud de la población, en una actitud responsable de la clases política y del gobierno se tendrían que posponer, pero esta propuesta sí les parecería irrisoria por la las ambiciones de poder son tan grandes que pasan por encima del dolor de muchas familias que han perdido a sus familiares por este virus que, si bien en ocasiones puede pasar por ti muy aligeradamente, en otras te mata sin dejarte opción a nada más. La clase política, pues, está dando muestras gravísimas de irresponsabilidad y es hora de que el gobierno (de todos los niveles) tenga que intervenir para poner mayor rigor en todo este desastre sanitario que están dejando y aún dejarán más las campañas electorales, que todavía no llegan a su mayor plenitud. ¿Qué pasará entonces? Pasará que no habrá vacuna que alcance para detener la ola de contagios y de muertes y esta aritmética salud-economía (sacrificar la salud por salvar la economía y viceversa) quedará reducida a un simple lo hemos perdido todo, esto es la salud y la economía, paisaje desolador para una sociedad a la que tampoco le parece que le haya caído bien el veinte de lo que es enfrentar a una pandemia con estas características. Esperemos, pues, que se implemente un especial semáforo rojo para la clase política electorera y que esa ola de actos proselitistas y de precampañas sea detenida antes de que el dolor de la población se haga insostenible.

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