Hernández Nava, tercer informe de labores

Será este próximo martes cuando el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, Eduardo Hernández Nava, rinda su Tercer Informe de Labores. Los logros concretados este año son alentadores y visibles, pese a los ataques sistemáticos que (desde grupos internos y externos, algunos de ellos en conciliábulo) han intentado desestabilizar el rumbo actual universitario, cada vez más sólido. Voceros de estos grupos (muy politizados, dicho sea de paso) llegaron al exceso recientemente de exigir la renuncia del Rector.
No considero que la pena esté acorde con los presumibles delitos. He dicho que han llegado al exceso porque en estos casi tres años de gestión, el Rector Hernández Nava ha logrado consolidar los diferentes rubros que sostienen el quehacer universitario: la calidad en la formación académica (con la implementación del nuevo modelo educativo universitario), la corresponsabilidad con el entorno y su responsabilidad social (gracias, en gran medida, al trabajo realizado por la directora del Centro de Desarrollo de la Familia Universitaria, Alicia del Carmen López), y la gobernanza y gestión responsable (con el ajuste de las normativas universitarias a la política gubernamental).
Pero, además y sobre todo, en estos tres años destaca algo que parece imperceptible y que, por el contrario, es un mérito que tiene que ver con la sinergia implementada por el Rector en todos los niveles de administración y dirección: la atmósfera de estabilidad que permea la comunidad universitaria y la sinergia en torno al liderazgo del Rector Hernández Nava, que en éste, su tercer año, alcanza su real madurez.
Aunque no existe paz invulnerable, los tres años de rectorado de Hernández Nava han sido marcados (ya ahora podríamos confirmarlo) por su mesura, su determinación en la toma de decisiones y su compromiso no sólo con el proyecto universitario sino, por encima de todo, con la sociedad, de ahí el lema o marca que le ha impuesto a su propia gestión. Si estos tres ámbitos de su liderazgo no se extravían (y mucho de ello tendrá que ver con la unidad de su primer círculo de colaboradores y, por extensión, de los diferentes sectores universitarios), nuestra Casa de Estudios no se verá amenazada por intromisiones políticas que sólo busquen la cooptación de cotos de poder.
Habrá, por el contrario, rumbo cierto y un trabajo continuado que, incluso, permita al Rector Hernández Nava entrar en un segundo periodo rectoral, sin accidente y con paso firme, como hasta ahora.

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