Sobre “Tiempo quebrado: la poesía de Jaime Sabines”, por Geovanni Osuna

“El tiempo perpetuo en Sabines”

El acercamiento inicial a la obra de Jaime Sabines (Chiapas, 1926-Ciudad de México, 1999), transcurrió durante la primavera del 2008, a través de la lectura del libro Jaime Sabines Recogiendo poemas (Fundación Telmex, 1997); obsequiado a los asistentes a la Feria de libro de Mazatlán de ese año.

La lectura de esa antología nos deja varias sorpresas. Primera: el excelente ensayo-crónica titulado ¡Sabines al poder!, de Carlos Monsiváis, refiriéndose al último recital del autor chiapaneco, en 1996, en Bellas Artes.

Monsiváis comenta sobre el autor y su poesía: “Jaime Sabines es un pacto nacional al que concurren poetas, estudiantes, intelectuales, prófugos de la literatura, entusiastas del bolero, políticos, burócratas, periodistas” y “Sabines es un maestro de la reelaboración estética de lo cotidiano (Hechos, reflexiones, sensaciones).” La segunda: el descubrimiento de una magnífica selección de la obra poética de Sabines.

Ello motivó la búsqueda de su “poesía completa” titulada, Recuento de poemas 1950-1993 (Booket, 2003). Al comparar ambas ediciones, descubrimos dos poemas, no encontrados en dicha recopilación: ¿Qué busco? y Todo me lo has dado, Señor; ambos con referencias explícitas a Dios. En algún momento, la poesía fue insuficiente para comprender íntegramente su obra. Leímos entonces, bibliografía diversa y por demás esporádica. Situación comprensible en un poeta reacio y rechazado por el establishment y por una parte de la crítica literaria en México en los últimos años.

Recientemente han aparecido dos libros fundamentales para conocer más al poeta: Jaime Sabines: Apuntes para una biografía (Conaculta, 2012), de Pilar Jiménez Trejo; muestra su vida y obra, apoyándose en entrevistas y otros libros referenciales. Y Tiempo quebrado: la poesía de Jaime Sabines (Lectorum, 2014), de Rogelio Guedea (Colima, 1974); sobre el cual reflexionamos en este momento.

Nuestro primer contacto con Guedea, referente a Sabines, fue a través libro Poetas del medio siglo (UNAM, 2007). Donde dedica al poeta chiapaneco el ensayo, La palabra en el tiempo; vislumbrándose algunas ideas fundamentales de su tesis sobre la poesía de Jaime Sabines expuestas en Tiempo quebrado. Guedea reivindica, con éste libro, el lugar negado por algunos a través de los años al autor de Los Amorosos, Yuria y Algo sobre la muerte del Mayor Sabines, entre otros poemas.

Tiempo quebrado es, en su introducción, un diálogo con la tradición poética y los escritores mexicanos de su generación: Eduardo Lizalde, Rubén Bonifaz, Rosario Castellanos… Además, presenta las primeras opiniones de Guedea sobre la obra de Sabines, justificando desde un inicio, el porqué del estudio de éste autor; razones personales, académicas y literarias expuestas y desarrolladas a través de la estructura elemental de una tesis, con sus cuatro capítulos y epílogo final.

En el primero de estos capítulos, descubrimos un bosquejo geográfico, fluido y fresco del poeta; hasta un poema inédito titulado: Introducción a la muerte, escrito para su amigo Toni Borges, quien falleció, y al vate correspondió la complicada experiencia de identificar el cuerpo. En un esfuerzo sintético encomiable, erigido por medio de entrevistas concedidas por Sabines, Guedea recoge pasajes de la vida del poeta, permitiendo al lector una retrospectiva histórica sobre los pasos de este hombre.

De la misma manera, en el capítulo siguiente, nos otorga un marco histórico para ubicar a los escritores de su generación, sus problemáticas, los temas origen de su escritura y las discusiones literarias del momento; génesis y esencia de la obra sabiniana. Para el tercer capítulo, deja Guedea lo fuerte de su Tiempo quebrado. Decide exponer aquí los poemas y los temas recurrentes en la escritura de Jaime Sabines: el amor, Dios y la muerte, tienen en el tiempo la piedra angular de estas tres dimensiones; resplandecientes en sus versos. Por ello, Rogelio Guedea dedica al tiempo, considerado un elemento aglutinador en la obra de Sabines, el cuarto y último capítulo de su libro, fundamentándose en los postulados filosóficos de Sartre, Heidegger y Husserl.

En el epílogo, aparecen algunas ideas esbozadas en la introducción, trasladándonos a las posturas de los críticos de la época, donde ubica a Sabines como parte de una generación de escritores latinoamericanos, a saber: Ernesto Cardenal, Nicanor Parra, Juan Gelman, Mario Benedetti entre muchos otros.

El libro es un homenaje crítico a la obra del poeta, con una bibliografía imprescindible y poco reeditada, con la cual conversa Guedea, a través de un lenguaje no académico; por ello es más fácil acercarse a la obra de Sabines. Una obra vigente a través de una poesía cercana a los problemas de la gente; aglutinante y no discriminatoria.

Así, libros como Tiempo quebrado son bienvenidos. Porque aportan a leer y releer una obra con placer y pasión, algo infrecuente en la literatura mexicana. Una desventaja del libro, es tal vez, su brevedad. Hecho reprochable, si consideramos aspectos de la obra de Sabines, dignos de prolongar cualquier estudio: poemas inéditos, correspondencias con su esposa y escritores, entre otros. Además de la repetición innecesaria, a nuestro juicio, de ciertas ideas no fundamentales en algunos capítulos.

A pesar de ello, estamos ante un ensayo adherido al poeta y su obra como un todo indivisible. Hombre virtuoso, cercano a la política sin ponerla al servicio personal o intelectual.

Poeta de cuerpo entero, enamorado de la vida y reacio a la fama. Por todo lo anterior, festejemos este libro, como tierra fértil para los lectores; acompañados, desde luego, con unas madalenas y unos delicados, custodios mudos e imprescindibles en la vida y obra de Jaime Sabines.

Coda

Un placer fue leer hace algunos meses la creación de la Fundación Cultural Jaime Sabines AC, -al cumplirse 89 años del nacimiento del poeta-, ojalá tengan a bien el objetivo de difundir la obra de Sabines; permitiendo mayor acceso y difusión a libros sobre el poeta.

La organización de los archivos permitirá encontrar muchos de los poemas inéditos dispersos en sus libretas, para darle vida y forma a nuevos y esperados libros. Tarea compleja sí, pero necesaria.

Fuente: Noroeste.Com

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