Best-seller

Antes se trataba nada más de escribir un buen libro, no importa que no lo publicaras en vida o lo publicaras en una editorial desconocida. Luego fue no sólo escribir un buen libro, sino publicarlo en una editorial de prestigio. Después ya no fue sólo publicar un buen libro –bien escrito, ¡por Dios!– en una editorial de prestigio, sino además que tu libro fuera reseñado una, dos, diez mil veces, de ser posible. Luego ya no bastó publicar un libro bien escrito en una editorial de prestigio, acompañado de reseñas...

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El gobierno y el pueblo

En El libro del hombre de bien, Benjamín Franklin nos desvela pasajes entrañables de su vida, su infancia y juventud, el camino de su formación. Quien lo lea se dará cuenta, entre otras cosas, de la importancia que tiene el estudio, la disciplina y la perseverancia. Franklin, lo recuerdo bien, hacía listas de sus rutinas, enumeraba sus objetivos y no desistía hasta alcanzarlos. Leer El libro del hombre de bien ha sido para mí, en ese sentido, una revelación, pero no sólo por haberme desvelado la intimidad del hombre que...

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El todo y la parte

Cogí del frutero una naranja, recorrí la silla y me senté a la mesa. La descascaré con las manos, enterrando la uña de mi pulgar en uno de sus extremos. Mientras la comía, hablaba con mi mujer del futuro. Hacíamos planes para prevenir males insospechados, alentar dichas. Mi mujer decía que estábamos bien. Yo le decía que podríamos estar mejor. Una conversación normal, nada extraordinaria. El asunto es que mientras hablábamos yo troceaba en pedacitos la cáscara de la naranja, uno a uno iban quedando como pequeñas migajas arrojadas como...

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Lectura o despensa

Desde que nos casamos, hace ya casi veinte años, mi mujer se hizo cargo de las finanzas de la casa. Fue un acuerdo al que llegamos luego de aceptar yo que a mí eso no se me daba, y que en un día me podía gastar todo lo que trajera en la bolsa. En una cláusula del acuerdo, eso sí, acordamos que me daría quincenalmente una pequeña cantidad para mis libros. Quiero decir para comprar libros, que es en lo único que podríamos decir gasto algo de dinero, cuando traigo....

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Leer y comer

Desde hace algunos años dejé de ser un devorador de libros. Rompí, un buen día, con ese hechizo. Sé que lo adquirí cuando me iniciaba como lector, pero no sé ni en qué momento ni dónde. Desde entonces dejé de utilizar la frase hecha: soy un devorador de libros. Y, por supuesto, desde entonces dejé de devorar los libros que caen en mis manos: ¡qué despropósito! Lo comprendí hace algunos años y decidí, como quien dice, darle la vuelta a la tortilla. Es más: ahora me compadezco de aquellos que...

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Arte de gobernar

Siendo la gobernanza un asunto grave, no un juego de niños, considero que sólo aquellos que hayan tenido una familia ordenada y ejemplar, con mujer e hijos, pueden ser considerados aptos para gobernar, porque dirigir una familia requiere similares artes a las de dirigir  una nación. El padre o la madre o ambos vienen a ser el Estado y los hijos la sociedad, de tal modo que en aquellas familias en donde los hijos pelean sin recibir la corrección adecuada, o tienen un mal comportamiento y le faltan el respeto...

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Homenaje a Thomas Hobbes

Quien lea el Leviatán, de Hobbes, encontrará, en el apartado que tiene que ver con el hombre, un pasaje que parece sostener todo el libro, y que nos enseña más de lo que cualquiera podría esperar. El pasaje habla sobre el hombre en su relación con los otros. Hobbes compara al hombre con las piedras que utilizan los albañiles para construir los cimientos de las casas, primero, y sus muros, después, y dice, en esa forma sentenciosa que lo caracteriza, que las piedras irregulares, sin forma, se quedan fuera de...

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Vivir es conducir un tráiler

No me había dado cuenta que vivir es conducir un tráiler. Había, incluso, utilizado el título para la primera de mis novelas, pero nunca reparé en que la vida era conducir un tráiler. No sólo por el viaje que implica, con destino o sin destino, sino porque al viajar uno va dejando (atrás) un pasado, va viviendo (al conducir) un presente y va acercándose (al avanzar) hacia el futuro. La felicidad consiste, pensaba, en vivir cada momento en su justa dimensión, para entonces no terminar, volcados, a la orilla del...

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El casco de la bicicleta

Por fin supe para qué sirve el casco de la bicicleta. Dejen les explico. Casi siempre uso el casco de la bicicleta cuando bajo y subo la colina, esto es todos los días, pero nunca en realidad supe a ciencia cierta para qué servía traer ese armatoste atrincado en la cabeza, sobre todo considerando el terrible trabajo que me ha dado siempre ajustarle los tirantes. Tan probada había tenido su inutilidad que hace unos días, en la mañana, salí sin él y no me di cuenta hasta que un policía...

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Piedra

Para poder cambiar de lugar mi vieja elíptica, a fin de abrir espacio en el sótano para otros bártulos, tenía primero que quitar la enorme lona que había puesto meses atrás sobre los tres metros cúbicos de leña, luego trasladar la leña a una pequeña bodega al lado de la terraza y después mover una enorme piedra que estaba debajo de la leña. Entonces iba a poder colocar en ese espacio vacío la elíptica y en el lugar que había dejado desocupado la elíptica iba a poder colocar el resto...

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