Campo minado

En México solemos confundir hombres con instituciones. Nos olvidamos fácilmente de que los primeros son volátiles y las segundas, imperecederas. Solemos agradecer a los hombres (a un solo rostro, a una sola firma) lo que en realidad habría que agradecerle a la institución (al interés público, al rostro colectivo). Y así como los que somos rostro colectivo solemos confundir hombres con instituciones, así también los que son hombres se suelen confundir con la institución. Un buen día se levantan olvidando, por ejemplo, que son volátiles y no imperecederos, y entonces...

Leer más »

ARS CRITICA

I El otro día que me disponía a desayunar puse la cafetera y metí dos panes en el tostador. Lo hice mecánicamente, como siempre. Actos que uno va realizando mientras piensas en actividades que hiciste ayer o harás mañana o dentro de un rato. Pensamientos mecánicos como poner la cafetera o meter dos panes en el tostador. Mientras ponía sobre la estufilla la cazuela para freírme un par de salchichas, me di cuenta de que había una mosca parada en el quemador. Por primera vez en mi vida no tuve...

Leer más »

El que tenga oídos para escuchar

EL QUE TENGA OÍDOS PARA ESCUCHAR… En México la peor crítica es, obviamente, maniqueísta: si escribes bien sobre la acción realizada por un gobierno o una institución educativa, entonces seguramente te pagan por ello; si, por otro lado, criticas una acción realizada por un gobierno o una institución educativa, entonces seguramente te dejaron de pagar por ello. Si criticas mientras cumples una función laboral, una función laboral y no una “prebenda”, entonces eres un traidor. Si te quedas callado, entonces eres un blandengue. Errores de la ilusión: en un mismo...

Leer más »

Torturas

Cuando le cortaron la mano izquierda, la mano izquierda alcanzó a escribir todavía unas palabras de amor en una de las paredes del calabozo. Cuando le cortaron la mano derecha, la mano derecha hizo una seña obscena con el dedo un poco antes de caer. Dos horas después, cuando le arrancaron la boca de raíz, la boca sin raíz dijo salud y buenas noches a la concurrencia. Después vendrían los pies, las rodillas, los hombros, la espalda, la nuca, el pelo, las orejas y, por último, los ojos. Antes de...

Leer más »

Paraíso al revés

El otro día mientras picaba una cebolla me rebané un dedo, prácticamente me corté la yema. Entonces lo que hice fue pegarla otra vez. La dejé ahí creyendo que se adheriría de nuevo a la carne y sus fibras recobrarían la entereza de antes, fundiéndose y confundiéndose con sus fibras hermanas, brevemente ausentes. Pero no fue así. El trozo de piel quedó mal, pegado como por encima, endeble de uno a otro borde. Entonces pensé que eso pasaba un poco como cuando una mujer que amamos nos deja un buen...

Leer más »

La Universidad de Colima, en bancarrota

El saldo que ha dejado hasta ahora el rector Aguayo al frente de nuestra máxima casa de estudios ha sido decepcionante. Si los que apoyamos al principio su liderazgo lo hicimos movidos por la necesidad de devolverle a la universidad su carácter humanista y su vocación social y estrictamente académica, y Aguayo López nos engañó como a chinos con el cuento de soy el lobo con ropaje de cordero, hoy, después de casi cinco años, nos damos cuenta de que el mayor proyecto del rector Aguayo ha sido el Sorteo...

Leer más »

Juegos del tiempo

Dos niñas jugando muñecas en el living de mi casa: una usando una carreola para llevarlas y otra una carretilla para traerlas; una camita para que duerman la siesta; una vajilla de porcelana y unos cubiertos de plástico para la merienda. Dos niñas jugando muñecas en el living de mi casa aquella tarde de domingo, dos niñas dando vueltas en círculo cogidas de las manos: una de dos años y otra de ochenta, una con el pelo blanco y la otra castaño, una que va llegando a la vida y...

Leer más »

La mujer que compraba botones para la camisa rosada

Cuenta la fábula (que no es de Esopo ni de Monterroso, sino de un escarabajo apellidado Kafka) que en aquel pueblo fantasma vivía una mujer con carita de garza que, un día, conoció a un hombre fornido con ojos de sapo, quien, a la menor provocación, le preguntó a la mujer con carita de garza que, de no tener inconveniente, le gustaría saber a dónde se dirigía, porque a él, es decir no al escarabajo apellidado Kafka, inventor de esta fábula, sino al hombre fornido con ojos de sapo, le...

Leer más »

Padres e hijos

Empieza uno luchando porque se salgan de nuestra sábanas y aprendan a dormir solos, allá en la oscuridad del cuarto que les hemos ataviado con una pequeña lucecita que les ayuda a espantar fantasmas tísicos o duendes malhechores, en ocasiones incluso aplicándoles severos castigos que van desde dejarlos sin el chocomilk de la mañana o el postre de nieve de cereza de la tarde, sin importarnos verlos llorar en el corredor en mitad de la noche con lagrimones que dicen papi estoy soñando feo, y terminamos, de igual modo, pero...

Leer más »

Lejos no es en la siguiente esquina

Hay días que, contrario a otros días, subo a la colina sólo para ver el mar. Días, como este día, en que (en lugar de correr) me siento al lado de la cerca de piedra para hacerme preguntas que no tienen respuesta. Preguntas sobre la amistad, sobre el amor, preguntas sobre la lealtad, sobre el desencanto, preguntas sobre la represión o el odio. Sentado sobre un tronco frente al mar inabarcable, me hago preguntas sobre los días que se pierden en las entretelas de la noche y sobre los hombres...

Leer más »