Estado de honestidad

En un país como México, y en un gran país como Latinoamérica, la única opción de sobrevivencia es el estado de honestidad. El estado de honestidad es, para el caso mexicano, una costura, un delgado lindero, una endeble cicatriz que junta o divide (según se le vea) lo bueno de lo malo, lo sucio de lo limpio, lo bienintencionado de lo malicioso, lo transparente de lo turbio, lo individual de lo colectivo. El estado de honestidad es apenas un haz de luz que congrega términos como igualdad, justicia, empleo, democracia,...

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Amor se escribe cantando

Un día te levantas con esta certeza: todo se mueve hacia el amor. Los ríos y los árboles, los edificios y las carreteras, los dioses y Dios, las hormigas, todos se mueven hacia el amor, como si éste –el amor- fuera puerto seguro, paraíso, isla encantada. Como si éste –el amor- fuera la felicidad. Pero el día es inevitable, como la noche o la muerte, y las certezas, certezas son. Y entonces te das cuenta que: todo se mueve hacia el amor. Todo va dando bandazos o no, aleve o...

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Sótanos

En algún momento de nuestras vidas todos bajamos al sótano a buscar algo que abandonamos ahí hace mucho tiempo. No sabemos cuánto tiempo, y ya no importa, que para eso sirven los sótanos. Los vamos llenando (a los sótanos) de objetos que dejan de pertenecernos, que dejan de servir. Objetos que, si uno lo observa bien, fueron amados alguna vez, buscados a veces con ansias, traídos a casa tal como llega la felicidad con el domingo. Pero luego esos objetos (una mesita de noche, una bolsa de ropa, una lámpara,...

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Doble cara

Todas las cosas tienen una doble cara. La cara de la alegría y la cara de la tristeza. La cara de la honestidad y la cara de la inmundicia. La cara del amor y la cara del desprecio. La cara de lo cercano y la cara de lo distante. Todas las cosas, a saber, tienen una cara buena y una cara mala. La cara buena tiene grandes explanadas, jardines botánicos, una playa azulísima en el Caribe, dos perrillos falderos. La cara mala, por el contrario, es menos que un breñal,...

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Volver a casa

No hay nada como volver a caminar las calles donde aprendiste a caminar. Las calles donde aprendieron tus pasos a decir el nombre de los árboles, los jardines, los mercados, algunas taquerías, tu propio nombre. No hay nada como estos pasos que caminan, otra vez, arrodillados de tanta distancia, la avenida 20 de Noviembre o la calle Francisco I. Madero, desconocidos pasos ante otros igualmente desconocidos, casi extranjeros, como las aguas que vienen del sur. Pero no hay nada como empezar inadvertido y luego ir, poco a poco, levantando una...

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Escribir contra la sombra

No es para ti, tirano, esto que escribo. Tampoco para ti, lacayo, es este limón con salecita. Tiene otra historia esta mano que piensa. Otra historia esta mano que habla. Tú jamás lo entenderías, sátrapa. Y quizá ni el viento oscuro que te nombra, lo entendería. Y quizá, tampoco, esta época de ciegos que no quieren oír ni de sordos que no quieren ver, lo entendería. Mi voz es pájaro y no jaula. Mi voz es puño y golpea: pim pam pum. Para eso es que mi voz nace, nueva,...

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En/cadenados o la crítica mexicana hoy

El otro día que pensaba en la libertad –pensando como lo hacían, digamos, Protágoras o Aristóteles-, esto es pensando sin ideas preconcebidas o prejuicios literarios o incluso sin miedo al qué pensarán, me di cuenta de que en las cosas simples, del diario vivir, en esa lógica o sentido común que accionamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos para subir una escalera o abrir una puerta o incluso para hacer fila en un banco, decía, me di cuenta de que ahí en esas cosas simples, y no en...

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Errar

Hace un par de semanas fui al supermercado en busca de café. Metí las narices entre la enorme variedad y al final elegí cualquier cosa. Volví a casa y a la mañana siguiente, al abrir la bolsa, me di cuenta de que era café de grano y yo no tenía el aparatejo ni para molerlo ni para extraerlo. Como el grano estaba de lo más tostado y olía que inundaba toda la casa, decidí usar el molcajete. Sólo por esta única vez, dije. Luego lo puse en la cafetera y...

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La verdad de la ficción

El fondo (abismal) del problema mexicano está, obviamente, en la falta de respeto al estado de Derecho. En la falta de compromiso con la legalidad. Aun cuando tengamos el reglamento o el código en las manos, y lo estemos leyendo, algo nos dice que lo que ahí se ordena no es la Realidad. No: la realidad en México es siempre lo contrario a lo que nos ordena el reglamento o código que tenemos en las manos.  Por ejemplo: sabemos que para cobrar un cheque lo suyo es hacer la fila...

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Filosofía circense

El otro día, intentando definir la perspectiva que debe uno tener frente a la vida llegué a la conclusión de que, en efecto, un circo podría ser un buen ejemplo para resolver posiciones y estrategias. Por ejemplo, pensaba: es curioso que los boletos más caros –los de palco, por decirlo- te permitan ver el espectáculo más de cerca, pero, por otro lado, no te permitan ver a la gente que ve el espectáculo y además corras el riesgo de que un león enfurecido vaya a darte zarpazo a la menor...

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