Edad

Pensaba el otro día que con la edad se me iban a acabar las preocupaciones de los hijos. Pensaba, casi ingenuamente, que apenas cumpliera mi hijo veinte y mi hija quince, y yo rayara los cincuenta, tan tan asunto concluido, pero luego de un rato de darle vuelo a la preocupación caí en la cuenta de que cuando los hijos crecen, los problemas también crecen, y seguramente estaré para entonces preocupado no porque se vayan a hacer pipí en los calzones sin avisar sino por si encontraron o no trabajo,...

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Diario

A veces, como ahora, quisiera borrar este diario que llevo escribiendo hace casi ya más de quince años. O tirarlo. A veces, como hoy, no me dice nada, en nada me reconozco, parece una simple farsa. Sin embargo, siempre poco antes de darle “delete”, la ingenua certeza de que nunca nada está perdido para siempre, me detiene…

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Título

Cuando una mañana te levantes con ganas de escribir un poema, y para olvidarlas no hagas sino ir al desayunador a comerte unos huevos fritos, y luego, al ver que tal afán no da en el blanco, te levantas de la silla todavía con las ganas paradas en la nuca y entonces sales a la calle para olvidarte del asunto mientras recorres, apesadumbrado, los andadores del centro de la ciudad, y si después de un rato de deambular por aquí y por allá te das cuenta de que las ganas...

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Muñeca

De camino a la escuela, mi hija encontró una muñeca de ojos tristes tirada en la banqueta. Le prohibí que la agarrara pero, ante su insistencia, no tuve más remedio que ceder, tal como hacen todos los padres con los hijos. Mi hija levantó la muñeca de ojos tristes, le limpió con la manita la tierra que tenía en los mofletes y el vestidito de manta y entró con ella abrazada a su escuela. Yo la vi yendo a dejar su lunchbox al armario, mientras la muñeca me miraba con...

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Los clásicos hoy

El otro día un amigo escritor me pedía mi lista de mejores novelas de este año, que después publicaría (junto con otras listas) en su revista. La petición me cortó en cuatro mitades porque desde hace algunos seis años (tiempo que tengo ya viviendo al sur de la isla sur neozelandesa) no he hecho otra cosa que leer sistemáticamente a los clásicos grecolatinos, desde Laercio hasta Séneca, pasando por Cicerón, Plutarco, Plauto, Apuleyo, Aristófanes, Esquilo, Platón, etcétera. Es verdad que meto las narices aquí y allá en lo que se...

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Libros, editores, autores

Para José Ángel Zapatero Hablando de libros y escritores con mi editor español en un restorán de Palencia, mientras comemos un cordero de sabor indecible, suave, se deshace en el paladar. Mi editor español habla de la cantidad de originales que recibe al día, a la semana, al mes. Se siente abrumado, dice, con tanto compromiso, al tiempo que da cifras de la enorme cantidad de libros que se publican al año, setenta mil, o al mes, sesenta mil, o al día, cincuenta mil. Imposible saberlo. No sabe qué hacer...

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El mundo a cuestas

Un amigo escritor que también es psicólogo me recomendó, después de oír mi caso, ir con un psicoterapeuta para que me ayude a mejorar, dijo, mi calidad de vida, esto es, a que ya no me duela el mundo como me duele, y así poderle sonreír todo el día a la desgracia humana, y dormir las ocho horas diarias de rigor, y no angustiarme en medio de la multitud que no va ni viene de ninguna parte, o de la soledad de isla que llevo en mis andamios interiores. Yo,...

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Una casa para un pájaro

Tengo tiempo realizando actividades que no tienen nada que ver con los libros, la lectura, la escritura, la academia, etcétera. Me puse, por ejemplo, entre otras muchas cosas, a hacer casas para pájaros. Guiado por un detallado manual de carpintería, compré los utensilios pertinentes y, en el sótano, abstraído de todos y de todo, sobre una larga mesa de madera, me puse a construir casas para pájaros, que fui colgando en los árboles del jardín. Como vi que no se convertían en refugio de nadie, así como las amantes que...

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Soldado abajo

El cuerpo de esa mujer me recuerda la avenida que me llevaba al arco del triunfo. La avenida aquella mañana de París a las once am de tu cuerpo. También me recuerda un cuadro de un soldado muerto en combate la otra tarde en mi ciudad o país de hace cien años. El soldado había luchado por su país contra la guerra del narcotráfico y nadie ya lo recordaba muerto. Un soldado más matado por un sicario, decían, como si el tal soldado no hiciera falta. O como si su...

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El origen de la violencia

Cuando era secretario actuario del Tribunal de Justicia me tocó embargarle a un hombre la maquinita con la que hacía obleas, una mañana de junio. El hombre vivía en los límites de La Estancia, en una casa que apenas era un cuarto de lámina de asbesto, el suelo de tierra y las paredes agujereadas. El hombre nos vio llegar, al abogado que llevaba el caso y a mí, y siguió con lo suyo, como si ya supiera justamente a lo que íbamos. Le hice saber el motivo de la demanda...

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