Mundo virtual

Entiendo los beneficios enormes de los mundos virtuales. Los he leído y los he comprobado. Facilita mucho las cosas. En un Kindle, por ejemplo, es posible llevar cientos o miles de libros. He escuchado personas que lo dicen jactándose: “me llevo hasta tres mis libros ahí dentro del cacharro”. Yo espero que al menos puedan leer dos o tres, sobre todo si el viaje no es de negocios. Lo mismo sucede con las redes sociales (facebook, twitter), y ahora recientemente vi una supuesta primera feria del libro virtual. Me dio...

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Ciudad sobre la espalda

Hace poco -en realidad: hace casi nada- estuve en mi ciudad natal. Caminé sus calles, casi clandestinamente, como si en realidad una sombra me llevara a rastras, y, curiosamente, esta vez la encontré distinta. Estaban los mismos edificios pero no eran los mismos edificios. Los mismos jardines pero no eran los mismos jardines. Las mujeres mismas y así. No sabría decir si la ciudad había cambiado de pronto o el que había cambiado, quizá de pronto también, había sido yo. Tal vez mi ciudad y yo habíamos tomado rumbos distintos...

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Estas golondrinas ya no hacen verano

Lo primero que encontramos al abrir la puerta de la casa fue un regadero enorme de excremento de golondrina. Venía directamente de una viga del techo de la cocina. El hombre que nos mostraba la casa dijo: no se preocupen, hoy mismo lo arreglo, y miró con odio los nidos adheridos fuertemente al metal. No es necesario, dijo mi mujer. Yo podría limpiarlos, no hay problema. ¿De veras?, preguntó el incrédulo. Sí, adelanté yo. Vimos el resto de la casa y al final decidimos quedarnos con ella. Una casa vieja...

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Diario de College Station/I

Una ciudad nueva nos renueva. Su historia nueva nos da una nueva historia. Somos otros, con otra historia, apenas caminar la Texas Avenue de punta a punta, perdernos en los pasadizos de la universidad, bordear corriendo el Wolf Pen Creek Park una mañana de repentina lluvia.  Cualquier cosa que digamos de nosotros es verdadera. ¿O quién nos refutaría que somos agentes secretos, o ingenieros, o grandes poetas en dos volúmenes, o simplemente un indocumentado que viene huyendo de su negro porvenir?  Pero también nos miente la ciudad: nosotros la escuchamos...

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Los objetos de esta casa

Pensaba en los objetos que se quedan cuando uno se va a un largo viaje: el jarrón sobre la mesa del comedor, la cuchara solita olvidada en el fregadero, una almohada, la lámpara del escritorio, el libro de Montaigne abierto por el medio, incluso el clavo donde colgábamos los auriculares. Uno se va y todos ellos se quedan ahí, abandonados a su suerte y, a veces, sólo bajo el amparo de una noche sin estrellas. Pensaba si, en algún momento, también extrañarán no hacer la función que antes cumplían, tan...

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La vida de los intelectuales

 El otro día, por una serie de sucesos que me acontecieron por azar y en carambola, empecé a reflexionar sobre los intelectuales. Creo que, previo a ello, algo leí sobre la “independencia” que deben tener los intelectuales a la hora de opinar. Viviendo en Nueva Zelanda, y antes en España, y más antes en USA, me di cuenta que la situación del intelectual varía de un lugar a otro. Por ejemplo, en Nueva Zelanda un intelectual puede sobrevivir sin trabajar, porque simplemente el gobierno le dará su cuota de desempleo,...

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Lector sin ventana

Siempre que leo algo que me gusta, siento unas ganas irreprimibles de compartirlo. Unas ganas de llamar a éste o aquel, de convocar a amigos y familiares para mostrarles mi hallazgo. O  de salir a la calle a decírselo a un desconocido, al menos, el primer extraviado que pase al otro lado de la cerca. Pero no: sucede que cuando tengo esos hallazgos son las tantas horas de la madrugada, que es cuando leo o me dejo leer largamente, y no hay nadie a quien llamar a esas horas, todos...

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Nepotismo: una anécdota familiar

Cuando mi tío abuelo Arturo Noriega, hermano de mi abuelo materno, fue gobernador, cuentan que mi padre y algunos hermanos de mi madre se presentaron con él para recordarle lo prometido durante la campaña: un puesto en la burocracia pública. Dice mi padre que uno de mis tíos llegó a decir discursos encendidos en promoción del voto del tío abuelo, sabedor de que con su triunfo le esperaba un bellísimo porvenir. Mi padre cuenta que anduvo también incansable llevando el nombre de mi tío abuelo por todos los rincones (hospitales,...

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Taxista con novela adentro

Por primera vez, mi carro me dejó tirado a mitad de la calle. Lo peor: una calle apartada, sola, lejos de toda parada de autobús. Tuve que caminar y caminar hasta ver, a un costado del Warehouse, un taxi. Uno solo. Durante todo el trayecto, me lo imaginé yéndose de súbito, justo a diez pasos de que lo alcanzara. Yéndose para siempre. Cuando llegué, agitado, y asomé la cabeza por la ventana, un golpe de asombro me tapó la boca: el conductor no se había dado cuenta, aun con mi...

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Las batallas perdidas

Los amigos colombianos nos invitaron a su cabaña en Central Otago para esperar el año nuevo. También fueron dos familias más: una de argentinos y otra de chilenos, estos últimos casi recién llegados a la isla. Allá fuimos, pues: un lugar hermoso con un lago rodeado de altas montañas. Una lancha al pie del lago y un camino bordeado por un batallón de pinos. Parecía otro mundo, aunque en realidad estábamos a escasas dos horas de la ciudad. Llevamos ron, tequila, pisco, mate, carne, pollo, botanas y yo, incluso, me...

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