Universidad Veracruzana, la punta del iceberg

La educación pública en México está en crisis. No en crisis: en terapia intensiva.

La reforma educativa está resultando otro fiasco más, como la reforma energética

y la fiscal: medidas que benefician a las cúpulas políticas y económicas en el poder para seguir controlando el país, pero no al ciudadano de a pie, para quien los cambios estructurales del país parecen no llegar nunca.

Si bien no se percibe merma en el presupuesto a las instituciones de educación superior, no nos podemos jactar de tener una reforma educativa, para empezar, cuando el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2016 propone un recorte de 5,697 millones de pesos a la educación pública.

¿Qué reforma educativa real va a recortar el presupuesto a educación en lugar de aumentarlo?

Por eso, “especialistas y maestros consideraron que el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016 para el sector educativo es un escalón más hacia un proceso de abandono del Estado en su tarea de preservar y financiar la educación pública”.

Lo que está sucediendo actualmente en la Universidad Veracruzana es el ejemplo de este abandono y esta dejadez a la que han sido objeto las universidades de todo el país con respecto a la responsabilidad de financiamiento que deben tener los estados con la educación pública.

La Universidad Veracruzana, una de las instituciones educativas de mayor importancia a nivel nacional, ha salido a las calles para reclamarle al gobernador Javier Duarte de Ochoa, considerado ya un tirano asesino de periodistas, más de dos mil millones de pesos que le debe a esta casa de estudios y que parece se niega a pagar.

La rectora, Sara Ladrón de Guevara, en una acción genuina, pues normalmente los rectores de universidades se subordinan al poder del Ejecutivo estatal en turno, hizo el reclamo público y abanderó una marcha que ha puesto a temblar al ya de por sí demeritado Duarte de Ochoa.

La Universidad Veracruzana es nada más la punta del iceberg de la crisis por la que atraviesa la educación mexicana, que está de rodillas ante una clase política glotona que le costará a los mexicanos este año más de cuatro mil millones de pesos, lo que es un gran despropósito teniendo en cuenta que hay universidades que atraviesan por graves problemas financieros, similares a los de la Veracruzana.

Bien, pues, por la rectora de esta reconocida casa de estudios, por sus maestros atrevidos y por sus estudiantes comprometidos: su voz resuena en todo el territorio nacional e, incluso, más allá.

Esta contribución mía es, simplemente, parte de su propio desafío.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios