Triunfo de Enrique Michel

Los partidos políticos no son agencias de colocación de empleo, como ahora se les quiere ver. Tampoco son lanzaderas de proyectos políticos personales, ni siquiera de grupo. No se ingresa a una fuerza política y no se sale de ella sólo por querer saciar o por no haber visto saciados nuestros intereses particulares, jamás por no haber podido imponer nuestras ideas, obsesiones o terquedades. Los partidos políticos no son, como se les ve ahora, el medio más expedito para hacernos ricos, poderosos o famosos. Un partido político es un colectivo de hombres unidos por un ideal que tiene como único fin el bienestar social, por encima del individuo y, aún más, del colectivo mismo.

Todos aquellos políticos que han visto y ven a los partidos políticos como medios para satisfacer sus carencias personales han mudado indiscriminadamente de partido y, por extensión, han demostrado no tener ni fines colectivos de bienestar social ni mucho menos ideales. Tienen deseos irrefrenables, nunca una verdadera ideología. No creen en nada más que en su apetito voraz. Admirables son, por el contrario, aquellos que han permanecido fieles a sus principios políticos (que incluyen lo ético y, demás está decirlo, lo humanista), fieles al colectivo que los cobija y fieles al único fin que les da razón de ser: el bien común. Los políticos que han sabido evolucionar con sus ideales, que han sabido someterlos a debate con otros y que han sabido incluso dar la razón cuando la verdad no les asiste, son los que merecen capitanear el destino de la sociedad que representan.

El panista Enrique Michel pertenece a este tipo de políticos y de hombres, y no he visto en la plaza pública a uno solo que se lo haya remilgado. Aun sus adversarios políticos han reconocido en él a un político íntegro y a un hombre de una sola pieza. Por eso, y nada más por eso, Michel Ruiz triunfará en la contienda interna de su partido y se convertirá en el próximo líder de los albiazules, única fuerza política que tendrá el deber de ser el parteaguas en la historia democrática de nuestra entidad, con ayuda de los que creemos en la necesidad de la alternancia política. Los traidores tendrán que seguir medrando en las cloacas de otros partidos, envueltos en sus propias felonías y demeritando el quehacer político, para mal suyo y de la sociedad que, alguna vez, confió en sus proezas.

El triunfo de Enrique Michel tendrá que servir, también, para limpiar la honra de un partido que, por una razón desconocida, no ha comprendido que sigue siendo el depositario de la voluntad general de nuestro estado.

 

 

 

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1 comentario en “Triunfo de Enrique Michel”

Jesús Fernando Olea Moreno 14 diciembre ,2016 a las 8:47 pm

Yo veo que cada panista es un partido politico

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