Si no quieres quedarte en casa: no te quedes.

Si no quieres quedarte en casa: no te quedes. De hecho, la ciudad está casi igual que siempre, con todo el mundo afuera caminando despreocupadamente sin cubrebocas ni sin guardar ninguna sana distancia. Por eso te digo: si no quieres quedarte en casa, qué más da, no te quedes. Nada más toma en cuenta una cosa: el virus no es una conspiración política ni una guerra económica entre dos grandes potencias ni tampoco un invento salido de la cabeza de Stephen King, o puede ser que sí, una cosa o todas juntas, pero también es un virus letal y le ha quitado la vida en el mundo a más de cincuenta mil personas. Si bien es cierto que las personas en mayor riesgo de perder la vida son las mayores de 65 años o las que presentan patologías previas como la diabetes, la hipertensión u otras relacionas con las enfermedades pulmonares, también es cierto que han muerto personas jóvenes y hasta niños, con lo cual es incierto saber cómo puede tu cuerpo reaccionar al ataque del virus, si este la emprende contra ti. No es solo que tengas que cuidarte tú por miedo a quedar infectado y morir, también tienes que cuidarte para evitar que tú seas quien pueda contagiar a los demás sin darte cuenta, ya que un porcentaje importante de personas (20 por ciento o más) son asintomáticas, de manera que pueden estar contagiando a los demás sin siquiera advertirlo. Si no quieres quedarte en tu casa: no te quedes, transita indiferente por las calles o plazas, nada más ten también en cuenta que si vives con tu madre o hermana o con tu mujer e hijos, cuando regreses a casa debes asegurarte no sólo de lavar bien tus manos sino también de limpiar tus zapatos con lejía o cloro, quitarte la ropa y lavarla, porque como puedes saber el virus también se atenaza a la suela de tus zapatos o a tu ropa y dura ahí varios días impertérrito, de tal modo que si tu madre o hermana o tú mujer o hijos tocan tu ropa justo ahí donde está esparcido el virus, ya lo sabes: podrán contagiarse. Lo mismo sucede con la comida que introduces en tu hogar, las latas o las bolsas del mandado pueden estar contaminados de virus y si no tienes el cuidado de limpiarlos pulcramente entonces correrás el riesgo otra vez de contagiar a tus familiares y a ti mismo, haciendo un regadero de virus por todos lados tal como se hace el regadero de pólvora. Si no quieres quedarte en casa, te insisto: no te quedes, nada más que ojalá tengas el cuidado de usar por lo menos un cubrebocas y unas gafas cuando te adentres despreocupado en la multitud porque si bien se ha dicho que estas previsiones las tienen que tomar solo los que presentan síntomas (no sé quién haya dicho tal tontería a estas alturas) qué pasaría si tú eres de las personas asintomáticas u otros asintomáticos como tú se toman esta misma licencia y suben al autobús o al metro? Te recuerdo que si no quieres quedarte en casa, qué va, no te quedes, pero no olvides nada más que uno de los principales éxitos de países como Taiwán o Corea del Sur es el hecho de que toda la población usa cubrebocas y gafas con el fin de evitar esto que acabo de decirte y que, seguramente, no te ha importado, o quizá acabas de olvidarlo. Pero como te digo, si no quieres quedarte en casa, no te quedes, nada más ten en cuenta que aun cuando el porcentaje de los contagiados que ocupan hospitalización o mueren es mínimo, ese mínimo es suficiente para hacer colapsar cualquier sistema de salud del mundo, incluido el de los países más poderosos, ya no se diga el mexicano, que ya tiene mucho tiempo colapsado, lo que nos llevaría una crisis sanitaria doblemente más desastrosa, pues no sólo afectaría a las personas contagiadas del Covid-19 sino a todos los enfermos de cualquier otra patología, incluidos aquellos miembros de tu familia que los padezcan. Si no quieres, te digo, ya te lo he dicho muchas veces, quedarte en casa: no te quedes, anda, sal a la calle ahorita que el mundo todavía es hermoso y sale el sol para todos, búrlate del coronavirus ese con una medallita religiosa y no te sientas nada responsable del desastre que nos sobrevendrá, aunque lo seas.

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