Rueda Sánchez: inmoralidad y cinismo

Las últimas declaraciones del líder estatal del PRI, Rogelio Rueda Sánchez, en las que habló del lodazal que dejó el grupo de Mario Anguiano en nuestro Estado, levantaron arrebatadas tolvaneras entre la clase política, los adversarios priistas, los propios priistas, el sector empresarial y, por supuesto, la sociedad colimense en general. En su afán por limpiar la imagen del actual gobernador, Nacho Peralta, o tal vez para desazolvarle el escarpado camino que le tocó andar a su recién iniciada gestión, el ratificado presidente del PRI local, Rueda Sánchez, irguió un bastión maniqueo para acusar de inmorales a unos priistas (Mario Anguiano y su grupo) y ensalzar las virtudes morales de los otros (la nueva administración de Peralta Sánchez y los priistas de viejo cuño que la acompañan). No fue esto, sin embargo, lo que causó pasmo entre los parroquianos políticos aquel día de la toma de protesta de la nueva directiva priista, sino el simple hecho de que el propio Rueda Sánchez fue parte de esa administración (la anguianista) que hoy denuesta y acusa de haber convertido al PRI en un lodazal, como si con este distanciamiento el también ex secretario general de gobierno de la misma gestión anguianista pretendiera humectar su propia imagen. Si bien la memoria ciudadana es generalmente despistada, no lo es tanto cuando se trata de nuestra historia recientísima, de ahí que haya sido un desatino (e incluso un cinismo, lo que es peor que una inmoralidad) intentar engañarla a través de recuentos visiblemente incongruentes. La sociedad colimense no está para un borrón y cuenta nueva, ni tampoco lo está la clase política local, menos aún la priista, que viene saliendo de una hecatombe electoral histórica, de ahí que si de verdad Rueda Sánchez pretendía con su discurso hacer un acto de contrición, debió haber incluido su propio nombre entre los acusados, usando un “nosotros” en lugar de sólo un “los otros”, de esta forma su discurso habría estado a la altura de ese renovado PRI que hoy se promueve no para bien de unos cuantos priistas, sino para bien de la propia sociedad colimense.  Nadie duda de la astucia política de Rueda Sánchez, que supo salir indemne a las críticas a la gestión anguianista (de la que formó parte) en las pasadas elecciones, pero hoy con estas declaraciones nos devuelve la certeza de que no hay crimen perfecto y de que, sobre todo, el pez por su boca muere. No aprobemos, pues, ni fomentemos el cinismo en nuestra clase política, que ofende tanto o más que la violencia que sigue al día de hoy socavando la paz y la armonía de nuestra hermosa entidad.

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1 comentario en “Rueda Sánchez: inmoralidad y cinismo”

Es un desatino hablar mal de don Mario Anguiano cuando se tuvo tan alto puesto en su gobierno. Ni propicio, ni fomento, ni apruebo el cinismo. Tampoco tolero que ahora se crean “blancas palomitas” los que ahora quieren quedar bien con el actual Gobernador a base de los denuestos para su antecesor. El problema de muchos políticos es creer que los ciudadanos no tenemos raciocinio ni memoria histórica.

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