Reelección rectoral

En días pasados, el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, Eduardo Hernández Nava, declaró, a pregunta expresa, sobre sus intenciones de reelegirse para un segundo periodo rectoral, lo anterior con el objetivo de concretar tareas universitarias de largo aliento que todavía están en marcha. Salvo algunos grupos internos y externos a la comunidad universitaria, que han mantenido una actitud beligerante en contra del líder máximo de la institución, las declaraciones del Rector Hernández Nava fueron bien recibidas por la comunidad universitaria, los líderes de opinión, los medios de comunicación y la clase política estatal, y como prueba de ello fue que tal manifestación de intenciones no causó ningún revuelo mediático, como solía suceder en pasadas gestiones, sobre todo en las más controvertidas. Si bien es cierto que el Rector no debe confiar ciegamente en esta manifestación de voluntades solidarias, que en ocasiones tergiversan más el criterio que aclararlo, también es evidente que el Rector actual ha ido probando a lo largo de estos tres años de rectorado su capacidad para conciliar las diferentes corrientes internas universitarias, haciéndolas converger en un proyecto común y el único que ahora unifica el quehacer de nuestra alma máter: el de la responsabilidad social.

 

La Universidad de Colima no tiene por qué estar peleada con ningún actor político porque, simplemente, no es un instituto político, sino uno educativo, el más importante del estado, de tal modo que es un acierto (un acierto loable, por lo demás) que el Rector, con el fin de beneficiar a nuestra casa de estudios, sea plural en la apertura política y, derivado de esto, haya sido capaz de establecer alianzas con el ejecutivo estatal (imprescindible, más que necesario), como con el mismo Congreso del Estado, donde predomina actualmente una corriente política distinta a la del mandatario Nacho Peralta. No menos ayer, el Rector apareció en una imagen al lado del diputado panista Riult Rivera, quien sostuvo una reunión a fin de buscar formas para que nuestra alma máter apoye proyectos relacionados con el deporte, las becas para estudiantes y las oportunidades para los discapacitados. Ya tiempo antes, el Rector Hernández Nava sostuvo una reunión con la todavía perredista Indira Vizcaíno, cuando ésta era alcaldesa de Cuauhtémoc, sobre algunos proyectos de vinculación de estudiantes universitarios en su administración, a lo que el rector manifestó interés y apoyo. Una imagen pública nos muestra también al Rector con la actual secretaria de Desarrollo Social del Estado. Esta pluralidad y respeto a la diversidad por parte del Rector ha sido el secreto de consolidación de su liderazgo y lo que ha fortalecido, con ello, la autonomía universitaria, despolitizando la misión sustancial de nuestra Universidad. Sólo esta actitud plural y respetuosa de la diversidad, además de conciliadora en beneficio de nuestra alma máter, valida la intención del Rector Hernández Nava de reelegirse para un segundo periodo rectoral, en el que esperamos que se termine de concretar el anhelo de hacer de nuestra casa de estudios un organismo en donde, sin la amenaza de las guerras políticas electorales o los intereses de grupo, el conocimiento y su praxis para el desarrollo de Colima sean los únicos motores que dirijan su avanzada.

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