Quinto informe de Nacho Peralta

El gobierno de Nacho Peralta está llegando a su quinto año y lo está haciendo, para su desfortuna, en medio de la peor pandemia sanitaria que se conozca en el mundo, el país y en nuestra entidad. Será, por tanto, muy difícil intentar rendir buenas cuentas en su quinto informe de gobierno si la pandemia no ha hecho sino recrudecer los males que venían arrastrándose desde que empezó su mandato: seguridad, salud, finanzas, inestabilidad política, las cuales han puesto a Colima de cabeza en los últimos cinco años. Pese a que el gobernador Nacho Peralta fue muy acertado (aunque pocos se lo reconozcan) en la visión que tuvo desde un principio para tratar de contener la pandemia, ni las condiciones sociales ni mucho menos las políticas y económicas estuvieron a la altura de tal estrategia. Los opositores al gobierno de Nacho Peralta (principalmente los de Morena) se opusieron sistemáticamente a las medidas de aislamiento implementadas al principio de la emergencia sanitaria solo porque se oponían a la pésima estrategia que estaba siguiendo el gobierno federal, quien realmente había priorizado más el ámbito económico que el de la salud, por eso el presidente (en plena pandemia ya) seguía invitando a la sociedad a salir a las calles a seguir consumiendo en los restaurantes. De poco o nada servirían entonces el aislamiento que se tuvo al principio puesto que no hizo sino postergar lo que tendríamos ahora en materia de salud: una cantidad ya considerable de muertos y un número muy significativo de contagios diariamente,
lo anterior sin la ilusión de que pronto se acabe. Como lo he dicho, esto ha ocasionado que los rubros más débiles de su administración se fueran de bruces: la violencia e inseguridad han aumentado considerablemente, las finanzas se encuentran en un estado por demás complejo y en el tema de la salud, es notorio verlo, se va dando tumbos también porque la emergencia sanitaria llegó en un momento en el que nuestro sistema de salud estaba (nacional y local) estaba colapsado. Si a esto agregamos la crisis política de los partidos en la entidad, tanto interna como externa, pues se están dando con todo sus militantes entre ellos mismos y también se atizan con otros partidos (Morena al PRI, el PRI al PRI mismo, MC al
PAN, etcétera), la que viene perdiendo sigue siendo la sociedad. No sólo se están cancelando las esperanzas de un mejor nivel de vida en el futuro (si no es que ya están canceladas), sino también la idea de tener a alguien que realmente pueda ofrecer una solución a tan desolador escenario, pues no se ve en lo mediato un figura política de altura moral capaz de romper con esta espiral de estropicios. No dudo que el gobernador Nacho Peralta esté trabajando arduamente por darle cauce a estos ámbitos de su administración que son cruciales para mantener la estabilidad social (la seguridad, las finanzas, la salud, la estabilidad política), sin embargo esto cada vez le será más difícil porque a estas alturas ya nadie lo ve sino como un gobernador en retirada, con menos poder e incluso con menos empatía social. Él ya se va, se dirá, y las miras estarán puestas en el que vendrá. Lo queramos o no aceptar, desde que empezó la pandemia empezaron también las campañas políticas entre los diferentes aspirantes a puestos de elección popular de las elecciones del próximo año. Ha sido una tristeza ver cómo se ha aprovechado la pandemia para hacer campaña con el pretexto de que se está ayudando a la población, pero esto es así y cada quién habrá de asumir las consecuencias. Lo que sí es cierto es que ha hecho falta una autoridad (incluso el mismo Instituto Electoral de Estado de Colima) para ponerle a esta situación un hasta aquí. No se ha hecho y el gobierno de Nacho Peralta ha tenido también que verse rebasado por toda esta voracidad política,
que ha recrudecido el caos que ya de por sí vivimos. Un año le queda a esta gestión y si no es por el mal desempeño que han hecho la mayoría de los morenistas en el Estado (en el Congreso, en Manzanillo y Tecomán, etc) uno pensaría que las próximas elecciones marcarían el fin del priismo local, situación que podría revertirse si el ejecutivo estatal da un verdadero giro de tuerca a su gestión, sacude áreas de su gabinete demasiado empolvadas (y algunas inertes) y mete un poco de mano en la consideración de perfiles políticos priistas verdaderamente rentables y atractivos para la elección por venir, no los reciclados y obsoletos de siempre. De otra forma, el derrumbamiento del PRI será para entonces una mera cuestión de tiempo.

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1 comentario en “Quinto informe de Nacho Peralta”

Oye Poeta, no todo es responsabilidad del actual Presidente, un país devastado en todas las instancias, ni que fuera mago para componerlo en dos años.El PRI tiene tanta responsabilidad como el PAN en esta crisis que atravesamos. No es solamente la pandemia, es la corrupción enquistada en todos los niveles de todos los gobiernos. Diría mi mamá: «Que Dios nos agarre confesados».

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