¿Quién es Felipe de Jesús Muñoz?

El ex titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, es la nueva propuesta del gobernador Nacho Peralta al Congreso del Estado para procurador de Justicia de nuestra entidad, toda vez que la anterior propuesta, la de Franco Escobar, fuera rechazada por el legislativo local.

Según lo dicho por el propio consejero jurídico del Ejecutivo estatal, Andrés Gerardo García Noriega, Muñoz Vázquez podría ser un buen activo para Colima porque tiene  una visión del contexto nacional y  global, y está bien relacionado con las autoridades de procuración de justicia a nivel nacional, además de no estar inmerso en el debate político colimense.

Si bien es cierto que Muñoz Vázquez tiene una trayectoria importante dentro del ámbito de la impartición de justicia de nuestro país, también es cierto que no es posible obviar que su paso por algunas de sus dependencias ha estado marcado por el escándalo, como se puede ver en los reportajes publicados en varios periódicos de circulación nacional, redes sociales, internet y Youtube.

Para que la ciudadanía y, sobre todo, nuestros legisladores tengan una visión más amplia de este candidato a ocupar la Procuraduría General de Justicia del Estado, es importante que sepan que Muñoz Vázquez tuvo detrás (o tiene) varias denuncias por prácticas de tortura. Ya desde 2007, Muñoz Vázquez, siendo Subprocurador de Investigación Especializada en Delitos Federales, fue acusado de tortura.

En 2011 fue encontrado un sobrino de Muñoz Vázquez decapitado y con un narcomensaje.  En 2013, por ejemplo, también fue denunciado ante la PGR por intervenir en el proceso electoral por obstrucción de la justicia y manipulación de la averiguación previa que vinculaba a un candidato con el crimen organizado. Y, por si esto no fuera poco, en 2014 el periódico Reforma informó que reclusos del Centro de Reclusión Varonil de Aguascalientes señalaron a Muñoz Vázquez como su torturador, documentando 186 casos de tortura. Cuando fue procurador de justicia de Aguascalientes, por ejemplo, se le conoció como “El fiscal de hierro”, pero no precisamente porque así lo fuera con la delincuencia sino por utilizar la tortura para hacer declarar culpables a indiciados inocentes. El 24 de noviembre de 2014, ante diputados locales de Aguascalientes el propio Muñoz Vázquez reconoció que tenía ocho denuncias por tortura ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Colima necesita, sin duda, una mano de hierro para poner orden a la recrudecida violencia que padece la entidad, pero no queremos que paguen justos por pecadores, ni que cumplan condenas inocentes mientras los verdaderos delincuentes siguen haciendo de las suyas en la calle, con la complicidad no sólo de las autoridades de justicia sino, incluso, de los medios de comunicación. La tortura ha sido en México el alimento más eficaz para la impunidad, de tal manera que los diputados locales y el propio Ejecutivo estatal están invitados a evaluar a conciencia una propuesta que, parece ser, lejos de robustecer nuestro estado de Derecho podría poner nuestra verdadera justicia a medrar por los suelos.

 

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