¿Qué pasó en las elecciones 2015?

Unos de los beneficios de las redes sociales es habernos demostrado el interés que tiene la mayoría de la sociedad en los asuntos públicos. La participación ciudadana,  a través de las redes sociales (principalmente del Facebook), es más que palpable. Ahora sabemos que la sociedad se expresa, opina, comenta, toma partido, exige y, consuetudinariamente ya, protesta. Creíamos que la sociedad era más bien pasiva y desinteresada.

Las redes sociales nos vinieron a demostrar que no. Si bien es cierto que las expectativas en el nivel de los comentarios u opiniones a veces se quedan cortas (ya Umberto Eco hizo varias acusaciones al respecto), esto es un asunto aparte. Lo importante es que estamos frente a una sociedad participativa y, por tanto, ante un reclamo implícito de foros más legítimos donde esos reclamos puedan tener un efecto social real en las políticas públicas, que parecen desoír tan enorme “barullo”.

La Universidad es un cauce natural y un receptáculo propicio para este tipo de ejercicios. Si bien su función principal es formativa, esta no se explicaría sin su contacto social, donde tales beneficios deben siempre arraigar. No puede ser una la Universidad y otra la realidad, para decirlo más gráficamente. Por eso celebro que seminarios como ¿Qué pasó en las elecciones 2015? , que inició ayer y que hoy concluye, pasen a formar parte de la agenda de cada una de las facultades universitarias.

En este seminario, cuyas mesas de análisis se realizan en el auditorio “Alberto Herrera Carrillo” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de nuestra casa de estudios, se analizarán hoy temas relacionados con la labor de los órganos electorales, el tema de la equidad de género (que fue derribada por la instancia federal), qué pasó con los analistas académicos y, punto de gran interés, cuál fue la participación de los estudiantes de esa facultad en las campañas electorales.

Como ese seminario, se deberían emprender otros en la Facultad de Medicina sobre, por ejemplo, la epidemia del chikungunya, que ha azolado a la población colimense; otro en la Facultad de Economía sobre la crisis financiera por la que atraviesa el estado, otro en la Facultad de Derecho sobre el tema de la impartición de justicia y la seguridad, que también ha mermado la tranquilidad de los colimenses, etcétera.

Los resultados de esos seminarios bien podrían integrarse a las políticas públicas del estado, sirviendo de guías o modelos para resolver las problemáticas más sensibles que aquejen en ese momento a la sociedad.

Porque ya es tiempo de que aceptemos que la improvisación nunca ha sido una buena consejera.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios