Profesor y estudiante global

La aldea en la que uno nace se entiende mejor desde afuera, sobre todo cuando la otra cultura es diametralmente opuesta a la nuestra. Entre más diferente la otra cultura, más comprensible se hace la nuestra. Viajar ilustra, es verdad. Nos da una dimensión distinta de las cosas y, además, nos hace cultural y socialmente más tolerantes. Nuestros esquemas y estereotipos socioculturales sobre lo que somos, sobre lo que debe hacerse y pensarse, sobre lo que son o deben ser las cosas, se rompen y se transforman. Ya nada vuelve a ser lo que creíamos que era, y eso nos hace más abiertos a la posibilidad de cambiar, de transformarnos, de ser otros, pero no porque seremos distintos, sino porque en esa dimensión de libertad seremos más nosotros mismos. En un mundo global los ciudadanos no pueden localizarse. No pueden encerrarse en las cuatro paredes de su ciudad. Por eso, una institución ideal para promover esta globalización es la propia Universidad, espacio que, por antonomasia, nos conecta con el todo y, a la vez, con lo uno, los otros y nosotros, de ahí su significado original (universitas, universus-a-um, todo y uno). Nuestra alma máter debe, pues, moverse hacia ese rumbo, y empezar a formar una cultura de la globalización entre profesores y estudiantes. El reciente acuerdo que se firmó en nuestra casa de estudios con la Red Centro Occidente de la ANUIES con el fin de ampliar la movilidad estudiantil y docente no debe ser un acuerdo más sino la posibilidad real para diseñar estrategias que, de forma concreta, sigan fomentando el perfil del profesor y estudiante global al interior de nuestra alma máter. Esta movilidad debe entenderse, siempre, no sólo de la Universidad de Colima hacia afuera, sino también de otras universidades del mundo hacia nuestra propia Universidad, lo que implica a su vez seguir generando las condiciones para que más y más estudiantes y profesores de otras instituciones académicas del mundo puedan venir a nuestra casa de estudios a pasar estancias cortas o largas, llevar a cabo seminarios, participar en conferencias, etcétera. De esta forma, nuestra Universidad se enriquecerá (no sólo en el aspecto académico, sino incluso humano, que es aún más importante) y también enriquecerá a sus pares académicas. Es importante, por tanto, no olvidar que nuestra casa de estudios debe seguir fortaleciendo su identidad como institución educativa, aquello que le da genuinidad y la hace visible de entre todas las ofertas educativas que ofrece México para el mundo, porque de esa forma nos convertiremos en una propuesta atractiva tanto para nuestra vida interior, como comunidad universitaria, como para las universidades que nos miran desde todos los confines del mundo.

 

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