Premio a la UdeC en la FIL

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara se ha convertido ya en un referente mundial. Año con año acuden cientos de escritores de todos los continentes con el fin, principalmente, de acercar su obra a los lectores y de tener la oportunidad de hablar en persona con ellos. El público es lo más importante. Lo mismo hacen las editoriales: tanto las que gozan de una larga tradición, como las que se van apenas abriendo paso en el mercado editorial. Ambas conviven en un recinto que no parece excluir a nadie.
Si bien es cierto que este año ha sido especialmente genuino en virtud de la abrupta reorganización del mercado editorial (propiciada principalmente por la unión de los grandes consorcios editoriales, como en el caso de Santillana con Penguin Random House o Tusquets con Planeta), eso no ha evitado que las editoriales más pequeñas o alternativas sigan consolidándose como una opción real para la evolución de nuestra tradición literaria, pues son ellas las que se encargan realmente de apostar por nuevas voces y de alentar nuevos desafíos editoriales, sin importar las consecuencias que esto pueda traer.
Entre estas opciones están las que ofrecen las editoriales universitarias, que ocupan un lugar importante en la FIL y que generalmente se esfuerzan por hacer atractivas sus ofertas al público, no sólo en contenidos sino también en la presentación de sus stands. No todas, sin embargo, corren con la misma fortuna. La de nuestra Máxima Casa de Estudios se ha destacado, desde siempre, por distinguir su stand, por ejemplo, tanto de entre sus pares universitarios como de entre todos los stands de las editoriales comerciales.
Con una propuesta creativa y sin dejar de pensar nunca en el libro mismo como principal protagonista, el stand de la UdeC hace voltear a los paseantes por su singular atractivo, que incluyó motivos colimenses de gran arraigo, como el petate (en referencia a La Petatera de la Villa) o una obra del magnífico Rangel Hidalgo.
Este año, y por segunda ocasión, el stand fue premiado por la FIL como el mejor stand, categoría Bronce, lo que significa un reconocimiento para los realizadores (la Dirección General de Servicios Universitarios, con mención especial para Ana Lilia Moreno, Jessica Velasco García y Carlos Hernández López) y, sobre todo, para toda la comunidad universitaria, que con esto se hace de un oasis en, sin duda, el evento del libro más importante del mundo hispánico. Seguir apostando por la cultura, ya lo sabemos pero nunca hay que dejar de insistirlo, es seguir apostando por una sociedad sana, consciente y con valores, hoy imprescindibles para combatir la ola de violencia que nos asola todos los días.

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