Preciado Rodríguez y Peralta Sánchez: inician las campañas


 

La gubernatura del estado recaerá en uno de estos dos candidatos: Jorge Luis Preciado Rodríguez (PAN) o José Ignacio Peralta Sánchez (PRI-PVEM-PANAL-PT). El primero (Preciado Rodríguez) va visiblemente arriba en las preferencias electorales, lo que puede palparse claramente en las redes sociales y, sobre todo, cuando uno conversa con los ciudadanos de a pie. No se necesitan encuestas ni encuestadoras: el clamor por la alternancia es (casi) unánime. El segundo (Peralta Sánchez), intenta por todos los medios (guerra sucia incluida) emparejar al primero, pero sin mayor éxito pues difícil es convencer a una sociedad que ya se sabe de todas todas las demagogias políticas y logra desactivar en un abrir y cerrar de ojos los embustes electorales. Si bien Nacho Peralta trae en apariencia una sólida estructura (tres fuerzas políticas aliadas, un gobierno interino a modo, delegados federales a su servicio, medios de comunicación alineados, etcétera), Preciado Rodríguez cuenta con una alianza invulnerable: el pueblo, un pueblo cansado de las rapacerías de más de ochenta años de gobiernos priistas. Mientras los aliados de Peralta Sánchez, pues, son políticos interesados en defender cotos de poder, intereses económicos personales o de grupo (como en las dictaduras), el aliado de Preciado Rodríguez es la voluntad general (el pueblo mismo) buscando un verdadero cambio de rumbo y una nueva opción de gobernanza. Este gran cambio está basado en la pura esperanza y en el deseo real de transformación. Preciado Rodríguez, pues, tiene que seguir creciéndose en la gente, sobre todo de los sectores populares, único bastión (poderosísimo) que puede darle la victoria que le robaron en la elección ordinaria. Nacho Peralta, en cambio, tendría que librarse de todas esas alianzas malévolas (y cómo hacerlo ya) con el fin de volcarse realmente en un pueblo ávido de real evolución democrática. El error de Preciado Rodríguez será olvidarse del ciudadano de a pie por intentar hacer alianzas políticas con políticos con poca aceptación social  y fuerzas políticas con poca rentabilidad electoral. El error de Peralta Sánchez será continuar rodeándose de políticos que han probado en el pasado haber cometido fechorías que han indignado a la sociedad colimense.  Si bien, a este día, la fortaleza de Preciado Rodríguez es mucho mayor que la de Peralta Sánchez (quien tiene a la voluntad general en su contra), el albiazul no deberá confiarse ni un segundo porque el sueño de la alternancia (ya lo hemos visto históricamente) se ha roto aun en aquellos casos en que parecía impostergable.

 

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios