Paisaje electoral incierto

Nunca antes había estado el paisaje electoral tan incierto como en estas elecciones. Ni siquiera en las elecciones pasadas la incertidumbre lo era tal que no se supiera más o menos hacia dónde se cargaría el peso de la voluntad ciudadana, pues entonces siempre fue notorio (como al final lo fue) que el PAN tenía mucha fuerza, el PRI estaba repudiado y Morena aún no tenía el empuje que hoy tiene gracias a que las campañas locales han coincidido con la presidencial. Además, para abonar más a esta incertidumbre, las coaliciones partidistas se fragmentaron, de tal modo que la oferta política (al ir muchos partidos solos: Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, etcétera) creció exponencialmente, dando como resultado una gran cantidad de candidatos, muchos de ellos totalmente nuevos en el escenario electoral.
 
Si a todo esto agregamos el chapulineo político (panistas que mudaron al PRI, priistas que mudaron a Movimiento Ciudadano, etcétera), todavía se hace más difícil dar certezas en cuanto a cómo quedará el nuevo mapa electoral el 1 de julio. Lo que sí es evidente en estos nuevos comicios es que, viéndolo desde el mero ámbito de los partidos, tenemos a una alianza local PRI-Verde Ecologista que no se salva del repudio social. Es el partido político más deslegitimado en la actualidad y sus candidatos (algunos de ellos atractivos) tendrán que asumir este costo.
 
El frente local del PAN-PRD, también con algunos candidatos atractivos, asumirá las consecuencias en aquellos ámbitos en donde el PAN haya hecho una labor reprochable. Por ejemplo, en Villa de Álvarez, donde los saldos negativos que dejó la gestión de Yulenny Cortés pesarán seguramente en los electores. La labor de la fracción panista en el Congreso también podrá ser castigada no sólo por haberse desdibujado su liderazgo apenas iniciar funciones, sino también porque hubo ahí panistas que fueron comparsa del PRI a fin de votar sin chistar las decisiones del Ejecutivo estatal.
 
Morena, en cambio, tiene dos beneficios gratuitos: por un lado no ha gobernado Colima, ni ha tenido representatividad en el Congreso, esto es no ha generado motivos para reprocharle nada, y por otro lado gozan de la avanzada lopezobradorista, inmune al día de hoy al reproche moral, aunque motivos suficientes haya para ello.
 
En medio quedarán los partidos sueltos: Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza, a quienes realmente no sé cómo les vaya a ir con este choque de trenes entre, principalmente, el PRI-Verde Ecologista, que goza de una gran estructura como para movilizar y cooptar el voto, y Morena, que si bien no trae una gran estructura sí trae el repudio social a su favor, y eso también tiene un peso significativo.
 
Como estas campañas han estado deslucidas en virtud de que la fiscalización de los dineros se ha incrementado más (aunque corra dinero negro por debajo a diestra y siniestra), no se han presenciado despuntes considerables en medios o redes sociales, todo parece muy plano y balcanizado, y uno tendría que realmente asomarse a ver la propuesta específica de cada candidato para darse cuenta de su trabajo, así que esto enrarece todavía más la intuición comicial.
 
Dado todo lo anterior, hoy más que nunca será importante que aquel elector que no fue previamente cooptado con su voto sí ponga empeño a la hora de elegir a quienes lo representarán en los próximos tres años. Lo peor que nos podría pasar es votar sin medir al candidato ni advertir las consecuencias de tal decisión. Pero de que podemos encontrar muchas sorpresas este 1 de julio, de eso que no nos quepa duda, y mucho de esto se lo deberemos, ni más ni menos, que al hartazgo ciudadano.

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