Nacho Peralta vs Jorge Luis Preciado: la disputa por Colima

Dos políticos de una misma generación, uno nacido en 1970 (Nacho Peralta) y otro en 1972 (Jorge Luis Preciado) se disputarán el control político de Colima, en un escenario inédito y sumamente interesante por las siguientes razones. Ambos llegaron a la candidatura a través de procesos distintos aunque igualmente accidentados. Nacho Peralta fue impuesto por el centro, luego de que la vía democrática favorecía a Federico Rangel Lozano, mientras que Jorge Luis Preciado tuvo prácticamente que bajar del centro para hacerse cargo de una candidatura que Virgilio Mendoza, aún bajo sospecha de querer favorecer a Nacho Peralta rehusándose a competir, despreció. Ninguno de los dos, pues, fueron punteros en rentabilidad electoral en sus partidos y eso, se quiera o no, los iguala. Por otro lado, Nacho Peralta cuenta con una estructura partidista ahora mismo avasallante (aunque agrietada por las injusticias del proceso interno), mientras que Jorge Luis Preciado se encontrará con un PAN prácticamente en ruinas y lleno de tránsfugas. En Nacho Peralta, por tanto, cabría la posibilidad de confiar a ciegas en esta estructura que lo llevaría sin duda al triunfo, mientras que en Jorge Luis Preciado esta posibilidad no existe, así que mientras Peralta Sánchez puede (como la liebre) bajar el ritmo de su campaña con la idea de la segura victoria, Preciado Rodríguez (la tortuga) no tendrá más remedio que mantenerlo constante y, en la medida de lo posible, cada vez en aumento, con lo cual mientras en el primero la ventaja se convertiría en una debilidad, en el segundo la desventaja sería una fortaleza. Asimismo, Nacho Peralta está plenamente identificado con la aristocracia colimense (y esto no lo ha podido borrar su campaña de acercamiento a las clases populares, como en esas donde aparece montando a caballo), mientras que Jorge Luis Preciado es puro pueblo. En este sentido, lo que para Nacho Peralta podría ser un diálogo cuesta arriba, para Jorge Luis Preciado será una conversación entre amigos. Si bien Nacho Peralta tiene una trayectoria limpia y, en más de un sentido, políticamente sólida, éste está identificado con personajes oscuros y corruptos de Colima, mientras que Jorge Luis Preciado está a la inversa: aunque ha sido acusado de actos de corrupción (el caso del castillo de Montitlán se vio más como una campaña de guerra sucia que una verdadera constante de su quehacer político), en realidad no tiene ligas con grupos de poder colimense de arraigada y bien identificada tradición caciquil. Esto, nuevamente, vuelve a empatarlos. Por último, Nacho Peralta tiene ya casi la certeza de la unidad de su partido en torno a su candidatura, mientras que Jorge Luis Preciado sabe que tiene que trabajar arduamente para conseguir atar a una sola fuerza las otras que quedaron desperdigadas, incluida la de Virgilio Mendoza. Si éste lo logra (tomando en cuenta que las injusticias nunca se perdonan, nada más se olvidan), entonces lo que parece un “candidato de relleno”, como lo han señalado, se puede convertir en una pesadilla para el contendiente priista. Tomando en cuenta lo anterior, nada, pues, está escrito todavía. Lo único cierto es que lo que tendremos entre Nacho Peralta y Jorge Luis Preciado será, sin duda, una disputa aguerrida, generacional, un duelo de dos jóvenes políticos de arraigo colimense, que pertenecen a los dos ámbitos que escinden a toda sociedad (la cultura de élite, por un lado, y la popular, por otro) y cuyo oficio político (gracias a que se han batido en las lides nacionales) los colocan en igualdad de condiciones, frente a frente y con misma armadura. Ya veremos cuál de los dos hace mejor uso de ella.

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