México en ruinas

La noticia no causó mayores estragos, aun cuando en sí misma anuncia el principio del fin de un México sin destino cierto: Gulf será la primera gasolinera extranjera en México.

Esto quiere decir que el único patrimonio que realmente ha sido usado por el Estado para contrarrestar la corrupción de la clase política y la ignorancia social empieza ya tangiblemente a írsenos de las manos.

En un país sin estado de Derecho (donde el 98 por ciento de los delitos permanecen impunes, y ahí está el más reciente caso del Yorch), con una industria en crisis (principalmente la petrolera) y con el campo prácticamente muerto (el 60 por ciento de la producción agrícola industrial es importada), pero con una alto saqueo al erario por parte de la clase política, violencia galopante y fallas graves en nuestro sistema educativo (que no ha tocado a profundidad la crisis por la que atraviesa), la idea de un México transformado, competitivo y arquitecto de su propio futuro se diluye.

No hay lugar para la esperanza en un México donde, como lo declaró el propio Senador panista  Francisco Búrquez:

La deuda directa ha subido 50 por ciento desde 2012 a la fecha, esa deuda significa más de 300 mil pesos por familia. Y si habláramos de la deuda contingente, cada familia mexicana debe más de un millón de pesos. Imagínate en un país donde más del 40 por ciento de la población es pobre.

Desgraciadamente, los países (como los propios individuos) poco preparados para la sobrevivencia y poco aptos para las exigencias de un mundo cada vez más competitivo, serán arrasados por los más fuertes, entre ellos, para el caso mexicano, su vecino más próximo: Estados Unidos.

De no cambiar el rumbo, en los próximos años el pisoteo de nuestra soberanía y el saqueo de nuestros recursos naturales (por propios y extraños) nos mostrará el peor de los rostros de un país que, ya de por sí, agoniza en violencia, pobreza y desigualdad.

Lo he dicho y lo repito: el recorte de 900 millones de pesos al presupuesto del Conacyt es un grave error que debería ser subsanado por el Gobierno federal de inmediato, pues el Conacyt es una de los organismos fundamentales que tiene el Estado para el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país, hoy en ruinas.

 

Mexico in ruins (traducción Amanda Coe)

 

The headline did not cause ruin, but, it announced the beginning of the end of a Mexico without a clear course: Gulf will be the first foreign gas station in Mexico. In other words, the only asset [state ownership of oil] actually used by the government to counteract the corruption of the political class and social ignorance has already begun to slip through our fingertips. [Oil revenues have funded up to one-third of the federal budget.]

In a country without the rule of law (where 98% of crimes go unpunished…), with industry in crisis (mainly oil) and a countryside that is practically dead (60% of industrial agricultural production is imported), but with the political class extensively looting the treasury, rampant violence, and serious flaws in our educational system (which has not touched the deep crisis being experienced), the idea of a Mexico that is transformed, competitive and an architect of its own future has disappeared.

Hope cannot exist in a Mexico where, as stated by the PAN Senator Francisco Búrquez:

“Direct debt has risen 50 percent since 2012, equating to a debt of more than 300,000 pesos [US$16,700] per family. In terms of contingent debt, every Mexican family owes more than 1,000,000 pesos [US$56,000]. Imagine that in a country where more than 40% of the population is poor.”

Unfortunately, countries (like their inhabitants) that are unprepared for survival and incapable of meeting the demands of an increasingly competitive world will be overpowered by stronger countries, for example, in Mexico’s case, its closest neighbor: the United States.

Not changing course would result in our sovereignty being trampled and our natural resources being looted (by ourselves and foreigners) and would demonstrate the worst image of a country that is already tarnished from violence, poverty and inequality.

I have said it and I will say it again: the 900 million pesos [US$50 million] cut from the National Council for Science and Technology [provides grants for research and scholarships for students] budget is a serious mistake that the federal government should correct immediately. The National Council for Science and Technology is one of the government’s key bodies for scientific and technological development in our, now ruined, country. Spanish Original

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