Mario Anguiano y Nacho Peralta: presunción de inocencia

El ex gobernador Mario Anguiano Moreno y el actual gobernador Nacho Peralta son priistas, pero pese  a que Nacho Peralta elogió en repetidas ocasiones la gestión de Mario Anguiano cuando éste era gobernador, ambos pertenecen a grupos priistas distintos. Más aún: a clases sociales distintas y a personalidades antagónicas e irreconciliables. Una declaración del ex gobernador Mario Anguiano a principios del año pasado para LaMejor FM nos enteró de que una de las estrategias de campaña de Nacho Peralta fue la de denostarlo no tanto porque él en sí mismo hubiera hecho un mal papel como gobernador sino porque, ante un PRI desacreditado a nivel nacional, este desmarcamiento le sumaría votos a la candidatura del propio Peralta Sánchez.

Esta confesión del ex gobernador Mario Anguiano desveló la primera de las tantas mentiras proferidas por el actual Ejecutivo estatal a la sociedad colimense: las otras serían que viviríamos felices y seguros, que Colima volvería a ser el gran estado que había sido antes, que no habría corrupción y que él trabajaría incansablemente para volvernos a dignificar como sociedad. Nada ha cumplido. La declaración del ex gobernador Mario Anguiano, vista a distancia, nos habla, pues, de algo más grave de lo que parece: una traición no sólo contra el mismo Anguiano Moreno, hoy por hoy convertido en la excusa más grande para encubrir la ineficacia del gobierno nachoperaltista, y, lo que es todavía peor, una traición contra la sociedad colimense, a la cual se le quiere seguir engañando poniéndole como responsables de nuestra terrible situación a ex funcionarios de la pasada gestión que tal vez, y digo tal vez porque esto solo puede determinarlo la correspondiente autoridad, no lo sean.

Lo pongo más llanamente: ¿qué tal si gran parte de esos créditos millonarios que se le acusa al ex gobernador Mario Anguiano de haber ejercido para estricto beneficio propio también beneficiaron al actual gobernador Nacho Peralta y a su grupo? ¿qué tal si el gobernador Nacho Peralta está usando el poder del Estado y la influencia que le otorga su investidura para salir librado de este delito y, a su vez, obligar a que pague el ex gobernador Mario Anguiano y un número considerable de sus ex colaboradores todos los platos rotos? ¿qué tal si ninguno de los dos tomó para beneficio propio los créditos millonarios y estos se ejercieron en gasto corriente o en programas distintos para los que fueron asignados o simplemente alguien más se los llevó?

Lo único que quiero enfatizar es que, aun cuando se trate de un conflicto entre priistas pertenecientes a distintos grupos de poder,  en una sociedad regida por leyes e instituciones debidamente establecidas no podemos (ni debemos) asumir como verdades absolutas lo que simplemente pueden ser falacias motivadas por intereses de uno o unos cuantos, pues de esta forma cualquier ciudadano podrá ser violentado en sus garantías y derechos individuales sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo, ni siquiera él mismo.

Hace poco, por ejemplo, se le criticó al ex gobernador Mario Anguiano de haber participado en una cabalgata, con el argumento de que con esto desafiaba a la autoridad y se burlaba de la ley.  La emisión de este mensaje provino de medios de comunicación aliados al actual gobierno y líderes políticos antipriistas y respaldada en redes sociales igualmente por antipriistas, antianguianistas y aliados de la actual administración. Si cualquiera se dejara llevar por esta ola de improperios (esto sin tomar en cuenta las muestras de afecto que, se dice, recibió el ex mandatario durante la cabalgata), entonces nos sentiríamos muy proclives también al linchamiento, pero si pensamos un poco en lo dicho anteriormente (sobre todo quienes nos dedicamos a este oficio) entonces tendríamos que ser más prudentes y coincidir en que la libertad del ex gobernador Mario Anguiano de participar en una cabalgata es tan legítima como la libertad de que, por ejemplo, el gobernador Nacho Peralta haga viajes constantes al extranjero en aviones privados y esté comprando jugosas propiedades aquí y allá, aun cuando todos digan que lo hace con cargo al erario público.

¿Qué quiero decir con esto? Que mientras no exista una sentencia en contra del ex gobernador Anguiano Moreno por enriquecimiento ilícito ni otra por peculado en contra del gobernador Nacho Peralta yo no me atreveré jamás a exigirles que ni el uno recorra las calles de Colima en su caballo ni el otro la sobrevuele en un sofisticado avión privado. Sí exigiré, en cambio, que las autoridades actúen en su contra en caso de existir motivos y que si alguno de los dos resulta responsable de cualquier delito se le aplique todo el rigor de la ley porque, con esto, se estará respetando el indefectible estado de Derecho que le da a nuestro contrato social su razón de ser.

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