Ley para Regular la Convivencia Civil

El diputado Nicolás Contreras se impuso desde hace algunos meses crear una ley que regulara la convivencia vecinal de los ciudadanos que habitamos esta entidad y, por fortuna, ese afán y esa ley han por fin cristalizado. Me entero gratamente de que la ley fue aprobada y de que entrará en vigor el 1 de enero de 2019, tanto para el Estado como para cada uno de sus diez municipios. Esta ley, para el que no lo sepa, tendrá como fin regular estrictamente la conducta vecinal, que en ocasiones es muy inapropiada y está hecha a base de falsas creencias sobre la libertad, el respeto al prójimo, el derecho y la obligación personal e, incluso, hasta de la justicia, pues es un valor tan escurridizo que, aunque parezca un disparate, hay personas que no consideran algo malo pegar gritos y poner una música alta a altas horas de la noche con el argumento de que están en la terraza de su casa y la terraza de su casa fue diseñada para eso. Es decir que esta Ley se encargará de acabar con estas ideas erróneas y pondrá manos a la obra en dirimir aquellos desaguisados en que los vecinos (o nosotros mismos, vecinos de otros) ocasionen (u ocasionemos) ruidos que perturben la tranquilidad de los demás, sobre todo en las noches de sueño, o cuando nuestros árboles traspasen los límites de las propiedades vecinas, causando daños significativos en ellas, o incluso cuando ciertas conductas vecinales dañen el entorno (como, por ejemplo, cuando ciertos vecinos no tengan el cuidado de recoger el excremento que dejaron sus perros en tu jardín, cochera o patio). Esta ley vendrá a suplir en buen momento a un reglamento ya existente que contempla este tipo de conductas anticívicas pero que en realidad nunca logró concretar ningún tipo de medida disciplinaria o sanción para aquel que las cometió y las reiteró, contrario a esta ley que sí contempla sancionar estas conductas y que lo haría a través de juzgados cívicos (de próxima creación) que se instalarían en cada uno de los diez ayuntamientos, los cuales se encargarán de hacer valer esta nueva normativa. Para quienes han tenido problemas vecinales de este tipo (como es mi caso), una Ley como esta evitará que la armonía y la paz vecinal se vea trastocada por, como he dicho, la mínima falta de conciencia y sensibilidad ciudadana, la cual no hace sino generar violencia. Sí: más violencia de la que ya tenemos. Ya en alguna ocasión escribí sobre este mismo tema y dije que la violencia vecinal (la que se genera a partir de estas conductas: ruidos, daños al entorno, invasión de espacios ajenos, etcétera) generaba vulnerabilidad y, por tanto, desarmonía social, causando exasperación e irritabilidad entre la ciudadanía, misma que se acentúa más en virtud de la falta de respuesta de las autoridades ante este tipo de situaciones. Criticamos siempre la barbarie que padecemos todos los días y que generan siempre otros, pero muchas veces no somos capaces de generar las condiciones mínimas de civilidad y de convivencia con el vecino de al lado y, en ocasiones, lo que es aún peor, ni con aquel o aquella que duerme junto a nosotros. Por eso, el ingreso y la aplicación de esta nueva Ley, que muy acertadamente ha promovido el diputado Nicolás Contreras, nos devuelve la esperanza de tener una mayor paz vecinal en el porvenir.

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