La UdeC: crítica, plural y transformadora

Hace unos días la Asociación de Jubilados y Pensionados de nuestra casa de estudios celebró su segundo aniversario con un desayuno. Al desayuno acudió el rector Eduardo Hernández Nava, además de otras personalidades universitarias, entre ellas la directora del Cedefu, Alicia López de Hernández; el secretario general, Christian Torrez Ortiz, y el ex rector Miguel Ángel Aguayo López. En el desayuno, el rector Hernández Nava dio un mensaje que no parece haber causado el debido eco y que, por eso mismo, es necesario comentar. En una parte de dicho discurso, esa en donde habla de la importancia de la unidad de estudiantes, trabajadores, egresados, etcétera,  dijo estas palabras: “Nunca la unidad universitaria ha significado homogeneidad ni renuncia a la capacidad crítica o a la participación en la vida institucional. Porque jamás la unidad ha servido para condenar la vocación política de los universitarios o su acción política como ciudadanos”. Para luego advertir que “somos una comunidad que está cambiando, que dejó de ser la nota de supuestas crisis, de asonadas o diatribas políticas” y, en cambio, ahora enfatizaba el firme compromiso “con la formación de ciudadanos responsables y comprometidos con el fortalecimiento del tejido social”. Las afirmaciones del rector Hernández Nava caen mejor que bien en un momento en que, por un lado, la arena política local hierve como nunca antes y, por otro, la figura rectoral, en las últimas semanas, ha sido blanco sistemático de ataques no sólo de los mismos grupos disidentes de antaño sino, también, de nuevos aliados que siguen viendo en la Universidad escalafones políticos o meros cotos de poder desde donde favorecer intereses personales o de grupo. La realidad estatal (social, cultural y, por supuesto, política) se ha transformado y esta transformación nos exige también que nos transformemos nosotros mismos, de lo contrario será imposible cualquier evolución (personal o comunitaria). Aquellos que logren adaptarse a la nueva realidad y actúen en consecuencia, podrán entonces alcanzar sus propios objetivos, incluidos los políticos. De otra forma, quedarán marginados lanzando sólo diatribas en las redes sociales o al aire, lamiéndose las heridas y culpando a otros de sus propios extravíos. Yo creo, como lo ha dicho el rector Hernández Nava, que hoy es el tiempo en que la Universidad de Colima tiene que seguir haciendo patente su compromiso y responsabilidad social: el conocimiento debe salir a las calles y ayudar a recomponer nuestro tejido social, lacerado por la violencia, la pobreza y la impunidad. Es ésta la transformación de la realidad a la que debemos adaptarnos y, como dije, si no tenemos la capacidad de hacerlo, entonces quedaremos al margen de toda avanzada.

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