La razón de Mario Anguiano

Las últimas semanas nos han desvelado en el ámbito político local una muestra significativa de lo que es la miseria humana. Esta miseria humana que tiene su origen en la frase “¡muera el rey, viva el rey!” ha sido más notoria no entre pares políticos de diversos partidos (cuyas traiciones son los normales reacomodos de toda contienda electoral) sino entre el círculo que rodea al gobernador Mario Anguiano. He leído artículos y entrevistas en los diferentes medios locales, comentarios en redes sociales, etcétera, donde se critica de forma artera al mandatario estatal, a quien no hace mucho eso mismos que lo criticaban no perdían oportunidad de vanagloriarlo y tomarse una foto con él. No quiero hacer aquí un recuento de tales felonías (porque sería ser muy prolijo), pero aquel que tenga un poco de memoria (y, de ser posible, de vergüenza) se dará cuenta de que lo que está pasando ahora con la candidatura de Nacho Peralta (especialmente a partir de los cambios que tuvo que hacer para intentar levantar una campaña que agoniza) no han hecho sino darle la razón al mandatario estatal, quien, desde la elección interna, se empeñó en que el PRI tuviera al candidato mejor posicionado y más rentable electoralmente, siendo éste Federico Rangel Lozano. Rangel Lozano no era el candidato de Mario Anguiano (como el “Otro PRI” lo quiso hacer creer para atacarlo), era simplemente el candidato de la democracia priista, democracia respaldada por la mayoría de su militancia y, sobre todo, por el sentir de la población, que lo puso en lo más alto de las encuestas (encuestas a las que yo mismo tuve acceso). Pese a esto, al mandatario estatal no se le ha reconocido este acierto. Por el contrario, el Otro PRI y la mayoría de sus más cercanos colaboradores, que siguen a su lado físicamente aunque su corazón palpite ya por la causa nachoperaltista, lo han prácticamente abandonado. Es importante decir que tan tuvo razón el gobernador Mario Anguiano que los operadores nachoperaltistas han tenido que hacer más visible el rostro de Federico Rangel (poniéndolo como líder del PRI estatal) para ver si esto puede ayudar a Nacho Peralta, a quien más bien le debería dar un poco de pena seguir alentando el embuste. En un acto de congruencia (y de justicia) el PRI debería de una buena vez cederle la candidatura a la gubernatura a quien en realidad la mereció desde un principio, esto es a Federico Rangel Lozano, porque de otra forma no habrá cambios ni relevos posibles que puedan revertir una campaña que ha sido visiblemente opacada por el candidato albiazul Jorge Luis Preciado. Ojalá que, por lo pronto, al gobernador Mario Anguiano no sólo le reconozcan afuera (con el reciente Premio Gobernarte otorgado nuevamente, por ejemplo) los méritos de su gobierno, sino también lo hagan su más cercano circulo de colaboradores, los militantes de su partido y los medios (periodistas incluidos) que ahora lo cuestionan o, en el mejor de los casos, le dan la espalda. Yo desde aquí le reconozco, como siempre, que haya luchado por un PRI distinto para Colima, y que jamás haya alentado al corrupto y autoritario grupo político que ahora quiere volver a saquear (encarnado en Nacho Peralta) las arcas de nuestro estado.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios