La máscara de Blue Demon

(También en Youtube explico por qué es crucial ponerse la máscara de Blue Demon: clic)

Hace apenas unos días se hizo pública una grabación que nos da la medida de lo que es (y ha sido) la sociedad mexicana siempre: una sociedad clasista cuya burguesía no hace sino despreciar a los sectores populares más pobres, sobre todo a los pertenecientes a nuestras comunidades indígenas. El audio pertenece al presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, quien se mofó de un indígena chichimeca de una forma que realmente indigna, sobre todo porque el mal menor, esto es, el intervencionismo a su vida privada, resultó ser más grave que su insultante racismo.

Esto mismo es lo que provocó el candidato panista Jorge Luis Preciado cuando se puso la máscara en el pasado debate entre los candidatos a la gubernatura. Los clasistas (e incluso aquellos que aspiran a tan alta prosapia), lo vieron como un acto circense, una payasada, e incluso fue tachado el candidato albiazul, por un profesional de la psicología, hasta de loco. Le pareció un exabrupto a la refinada audiencia que un candidato se pusiera una máscara de Blue Demon en un debate, que contara pasajes amargos de su pasado y que afirmara que iba a ser gobernador, pero a esta misma refinada audiencia no le parece un exabrupto, ni una desfachatez ni una ignominia, que gracias a su clasismo (que sale millones y millones de pesos  mantener) tenga México más de cincuenta millones de pobres, veinticinco de los cuales viviendo en pobreza extrema, esto es sin casa, sin ropa y sin comida. Tampoco le parece un exabrupto a esta refinada audiencia que el candidato  priista Nacho Peralta represente este clasismo de la sociedad colimense y que quienes lo rodean, sobre todo aquellos que pertenecen al grupo del ex gobernador Fernando Moreno Peña, tengan una riqueza incomparablemente superior a la que le recriminan al candidato albiazul.

¿No les parece un exabrupto el llamado Palacio del Chayote propiedad de Héctor Sánchez de la Madrid, dueño de Diario de Colima, periódico que, desde que surgió, no ha hecho sino vivir de la corrupción mediática? ¿De verdad eso no les parece un exabrupto? ¿Tampoco les parece un exabrupto todos los negocios inmobiliarios que ha hecho el ex gobernador Moreno Peña a través de su prestanombres Ramón Barreda Barreto, como aquel proyecto del fraccionamiento Las Colinas que tantos dolores de cabeza le costó al también líder del Otro PRI? ¿Eso tampoco les parece un exabruto y una locura? ¿No se los parece porque estos personajes son refinados y en cambio Jorge Luis Preciado un plebeyo?

Toda esta ola de corrupción es la que está en espera de derramarse de llegar a la gubernatura su candidato Nacho Peralta, de ahí que incluso las élites que se ven amenazadas por la avanzada del candidato Preciado Rodríguez, quien despunta en las encuestas, se hayan unido en torno al candidato rojiblanco. No se unieron por amor al pueblo, a quien desprecian, no, se unieron por amor a sus propios intereses y porque, además, ven en peligro sus zonas de privilegio, sin importarles poco o nada lo que vayan a padecer con la llegada de Nacho Peralta las clases bajas de nuestro estado, así como al presidente del INE, Lorenzo Córdova, le importaron un comino las peticiones del líder indígena chichimeca.

La burguesía colimense que cuide a Nacho Peralta, porque en él encontrarán, de verdad, un buen aliado, seguirán enriqueciéndose, continuarán teniendo casas grandes en playas y montañas, negocios inmobiliarios, grandes guardarropas y demás excesos propios de los mirreyes, pero el pueblo, esa inmensa mayoría que incluye incluso a la clase media, cuide a Jorge Luis Preciado, candidato ahora mismo que puede acabar con el sueño del regreso del fernandato y empezar con una nueva era no sólo para la democracia colimense, sino también para la justicia social que tanto necesitan nuestras clases desprotegidas.

Termino este paracaídas poniéndome, obviamente, cien veces la máscara de Blue Demon

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