La guerra es contra Jorge Luis Preciado

La anulación de la elección pasada para gobernador de Colima nos dejó dos evidencias irrebatibles. La primera es que Nacho Peralta, candidato del PRI, ganó gracias a la perpetración de un fraude electoral y la segunda, derivada directamente de la primera, es que de no haber sido así el triunfador habría sido el panista Jorge Luis Preciado, quien ha venido representando para la sociedad el sueño de la alternancia en nuestro Estado, siempre gobernado por el PRI y ahora con saldos lamentables en deuda pública, inseguridad, corrupción.

La mayor prueba de que la ciudadanía colimense ansía esta alternancia es el triunfo que obtuvieron los panistas (alcaldes, diputados) en las pasadas elecciones, en las cuales arrasaron a los priistas, tanto a los del “Otro PRI” (en el que hoy se inscribe el mismo Nacho Peralta) como a los del defenestrado “Nuevo PRI” (aglutinados en las administraciones de Cavazos Ceballos y Anguiano Moreno).

La anulación de la elección, pues, y los errores cometidos durante el lapso que fue de los resultados comiciales al momento de la anulación pusieron al PRI de Nacho Peralta tan de bruces que tuvieron que implementar una guerra sucia en contra de la única amenaza real que tienen para la elección extraordinaria: el panista Jorge Luis Preciado Rodríguez.

Esta estrategia no sólo abarca intentar desprestigiar por todos los medios al aguerrido Preciado Rodríguez (y a su propia familia), sino que también incluye dividir al panismo local (a través de Pedro Peralta Rivas, primo y colaborador de Peralta Sánchez), usar el poder del Estado (tanto federal como estatal) y sus programas sociales (de la SEDATU, del Fonden, etcétera), secuestrar los medios de comunicación (algunos de ellos empresas familiares del propio Peralta Sánchez) y, lo más reciente, hacer uso de las instancias legales para intentar derribar la candidatura de Preciado Rodríguez pues, como ha quedado claro, es el único que puede hacerle realidad a la sociedad colimense el sueño de la alternancia. ¿Qué hacer para contrarrestar esta agresiva avanzada?

En primer lugar, persistir en la unidad panista (de entrada hay que decir que fue un acierto que Riult Rivera haya depuesto sus intenciones de buscar la candidatura a la gubernatura) y, en segundo lugar, alertar a la sociedad colimense de que la candidatura de Nacho Peralta no representa sino la vuelta al peor priismo que ha gobernado Colima, y para comprobar esto basta nada más ver quiénes son los personajes que lo rodean y lo cobijan.

Como el PRI ha visto que estas estrategias han sido improductivas (la guerra sucia contra Preciado no hizo sino darle más arraigo social y mayor rentabilidad electoral al candidato albiazul), entonces ahora su objetivo se ha recrudecido y es éste: arrebatarle a Preciado Rodríguez su candidatura y quitarlo de en medio, para así dejarle el camino libre a Nacho Peralta, pues los priistas saben que con cualquier otro candidato panista su victoria no estaría en peligro.

O estaría menos en peligro, porque la sociedad todavía tendría entre sus manos una última opción: el voto de odio, que podría derribar, de una vez por todas, la obsesiva necesidad que tiene el PRI de continuar en el poder.

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