Hernández Nava, bombero y socorrista

Fue hasta hace muy poco que me enteré, pese a que suelo revisar consuetudinariamente la información que generan los medios de comunicación cada día, de que el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios fue bombero y socorrista por más de quince años. El dato me pareció relevante en sí mismo, porque implica una disposición de la persona misma a entregar generosamente su tiempo a causas nobles, pero en este caso lo es todavía más significativo porque se trata de un personaje público (en este caso el Rector) que está en este momento conduciendo los destinos de la institución educativa de mayor trascendencia en todo el estado, con el agregado de que su lema de distinción es la “responsabilidad social”. Yo no sé qué tan sabida sea esta información biográfica y profesional del Rector Hernández Nava (yo, como he dicho, no la conocía), pero es debido a eso que he querido hacer una digresión para enfatizar un rasgo (e impulsarlo, incluso, con la responsabilidad y el compromiso que esto conlleva) que me parece crucial en un momento en que la sociedad civil (de la que forma parte nuestra comunidad universitaria) atraviesa acaso por una de sus crisis de valores más dolorosas de la historia reciente y no tan reciente. Ya no estamos acostumbrados a entregarle a los otros (de forma voluntaria) nuestro tiempo e incluso nuestra propia energía. Vivimos, es cierto, para nosotros mismos y nuestro beneficio, y toda empresa que no nos reditúe una utilidad tangible nos parece inútil. Por eso esa vocación del Rector Hernández Nava, siendo el máximo líder universitario, me parece ejemplar para todo el resto de la comunidad que dirige, de ahí que al menos los medios de comunicación universitarios tendrían precisamente que asegurarse de que la comunidad universitaria y la sociedad en general sepan que la avanzada de la Universidad responsable de su entorno social está abanderada por alguien (en este caso el Rector) que ha sido por más de quince años bombero y socorrista, esto es, por alguien que es congruente con aquello que promueve. El lema universitario me parece un bastión, pues, a la vez que un considerable reto, para demostrar con acciones contundentes (que derriben incluso los últimos ataques a nuestra casa de estudios y a su Rector) que la educación es capaz de transformar una sociedad herida por la violencia, la impunidad y la irresponsabilidad de nuestra clase política. Todos los universitarios debemos asumirlo así, creerlo así y luego, no puede ser de otra manera, actuar en consecuencia.

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2 comentarios en “Hernández Nava, bombero y socorrista”

Coincido contigo amigo Poeta, la Educación es el único camino que tenemos nosotros como trinchera para la transformación de nuestra sociedad tan vulnerada por la corrupción, la violencia y la impunidad. Ví la entrevista que te hizo Julio Patán sobre tu nueva novela “El último desayuno”, mañana mismo me lanzo a la Gandhi para adquirirla. Te felicito calurosamente

Coincido contigo amigo Poeta, la Educación es el único camino que tenemos nosotros como trinchera para la transformación de nuestra sociedad tan vulnerada por la corrupción, la violencia y la impunidad. Ví la entrevista que te hizo Julio Patán sobre tu nueva novela “El último desayuno”, mañana mismo me lanzo a la Gandhi para adquirirla. Te felicito calurosamente

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