Hernández Nava, apertura universitaria

Nuestra Casa de Estudios es, sin duda, el bastión más importante de desarrollo para nuestra entidad, en todos los ámbitos. Es la instancia generadora de conocimiento por excelencia y la que aglutina entre sus edificios al mayor número de investigadores, docentes y estudiantes del estado. Nadie dudaría en considerarla el principal centro de formación de ésta y otras localidades aledañas.

Sólo por eso, nuestra institución está obligada a cumplir un rol social responsable y a buscar los mecanismos para que éste se desenvuelva de la mejor manera. Una universidad de espaldas a la sociedad, encerrada en sus cuatro muros, y más ahora que la sociedad atraviesa por una dura crisis de valores (producto de la violencia que vivimos), sería una universidad sin ninguna razón de ser. Aplaudo, por tanto, que desde que inició su gestión, el Rector Hernández Nava no sólo haya tenido como misión general de su rectorado la responsabilidad social sino, además, la apertura de nuestra institución educativa hacia otras instancias (de gobierno o de la iniciativa privada) que pueden tanto beneficiar (fortaleciendo) los programas universitarios como también generando otros en beneficio de la sociedad colimense.

Ha sido una constante del Rector Hernández Nava establecer lazos con diferentes instancias de gobierno (no menos ayer se firmó un convenio con el área de Seguridad del estado, antes con el delegado de la Sedatu, etcétera) para que la inclusión de la tarea universitaria a la vida social y política de nuestra entidad complete cabalmente su ciclo y no se quede en la simple buena voluntad de una o de ambas partes. Si esta labor rectoral es importante, lo es más aún que suceda a la inversa: esto es, que instancias de gobierno de todos los órdenes busquen generar un lazo con nuestra universidad a través de proyectos específicos sobre los cuales la institución pueda tener una participación importante.

El debate, por ejemplo, suscitado por la posible contaminación del agua por arsénico, que involucró a nuestra institución, es sólo el ejemplo de la importante labor que ésta cumple y de lo trascendente que debe ser su compromiso social, más allá del ámbito político, al que jamás debe estar subordinada. Lo del agua es un asunto de crucial trascendencia (porque es un asunto que afecta a la sociedad colimense) y debe seguírsele dando seguimiento aun cuando los indicios del erro en los resultados del informe o de sus fallas parciales o generales haya finalmente tenido un peso considerable.

Si la Universidad, pues, puede ayudar a la transformación de nuestro entorno social (para bien), entonces es un imperativo que la labor de apertura que le está imprimiendo el Rector Hernández Nava no se detenga, ni en lo local, ni en lo nacional ni, mucho menos en lo internacional, antes al contrario: que aumente y que cada vez su compromiso con el bienestar social crezca y se consolide, de esa forma estará cumpliendo cabalmente con su esencia y su razón de ser.

 

 

 

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