Ganó el “Otro PRI”

La reciente elección de Nacho Peralta como candidato de unidad del PRI para la gubernatura del Estado confirmó, se quiera o no, dos cosas: por un lado, la imposición del “dedazo presidencial” vía el CEN priista y, por otro, el rotundo triunfo del “Otro PRI”, liderado por Fernando Moreno Peña y sus huestes, que ahora, al igual que los “amigos” de Nacho, se incrementarán exponencialmente. El PRI, con esto, desvela su origen antidemocrático, corrupto y despótico, como ha quedado demostrado en la mayoría de los procesos internos que esta fuerza política tuvo en el resto de los estados del país, donde privó la opacidad y la decisión unilateral, misma que atendió más a intereses de grupo que a sociales. Se ha dicho que Nacho Peralta (que ahora, curiosamente, recibe laureles de las mismas manos que le arrojaron escupitajos) es una persona culta, de sólida formación académica y de trayectoria política encomiable, y yo no lo pondría en duda, pero me parece incongruente (y hasta sospechoso) que un político con tales virtudes no haya sido el primero en alentar un proceso interno democrático en su partido ni el primero en reconocer, al final del mismo, su derrota, pues recordemos que en el Gorgias, de Platón, se insiste en que el verdadero político es aquel que busca la justicia y “el mejoramiento del alma de los ciudadanos, y no quien acrecienta sin freno su poder o quien lo ejerce para conquistas y enriquecimientos inicuos”, como lo hiciera Calicles, discípulo inmoralista de Gorgias en este diálogo platónico, para quien la política estaba regida simplemente por la ley del más fuerte. Los que ahora saltan como ratas del barco del gobernador Mario Anguiano deberían reconocer en éste una actitud diametralmente opuesta a la de Nacho Peralta, pues fue él (el gobernador Mario Anguiano) quien en todo momento dio señales contundentes de estar a favor de un proceso democrático y de alentar, en consecuencia, a aquel candidato que tuviera mayor aceptación social, aunque esto lo hubieran utilizado sus detractores de forma malévola para acusarlo de parcialidad hacia uno de los precandidatos, específicamente de Federico Rangel Lozano. En cualquiera de los casos, la sociedad civil y la mayoría de la militancia priista saben, como quedó demostrado el día que Nacho Peralta hizo su registro, que tendrá que trabajarse denodamente para que el PRI estatal convenza a la ciudadanía de que efectivamente eligió al mejor candidato, primero, y al gobernante idóneo, después, sobre todo porque son legión los que creen que si bien Nacho Peralta no es el problema, sí lo son sus promotores. Aunque la conseja popular dice, sabiamente, que el que mal empieza mal acaba, yo realmente espero que Nacho Peralta, sin duda próximo gobernador de Colima, y no porque no exista oposición sino porque ésta resultó peor que el PRI, gobernará para la sociedad y no para los mismos cacicazgos que han saqueado las arcas de nuestro Estado y envilecido a nuestra incipiente democracia. De hacerlo así, la vuelta del “Otro PRI” sería, entonces, una mera ilusión. Ya veremos.

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1 comentario en “Ganó el “Otro PRI””

Lamentable. Muy lamentable…

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