Fuerza Voluntaria: para cambiar Colima


Colima era antes una ciudad tranquila. Aparte de presumir su zona geográfica, pródiga en flora y fauna, en climas y microclimas, cuenta con una población solidaria, afectiva y hospitalaria.
El colimense de origen es afectivo y bienintencionado, no parece estar hecho para la violencia descarnada ni tumultuaria.

Así dejé a Colima cuando me fui hace 11 años a trabajar como académico a Nueva Zelanda: todavía se podía andar por las noches sin miedo y no traía uno sobre la espalda una paranoia consuetudinaria que te impide incluso caminar tranquilo por las calles de mediodía.

Sin embargo, desde hace cuatro meses Colima ocupa, sorpresivamente, el primer lugar a nivel nacional en homicidios dolosos, la mayoría relacionados con el crimen organizado. Sólo en el mes de abril contamos 73 crímenes, algo inédito para nuestra casi imperceptible localidad. La guerra de cárteles que se fragua en esta pequeña entidad no es una excusa para no evidenciar el deterioro moral que hemos sufrido los colimenses, tal como quizá suceda en otras estados del país, para los cuales espero que esta Fuerza Voluntaria pueda ser una punta de lanza para también hacer algo al respecto.

Corrupción, impunidad y, como consecuencia, una erosión en nuestro estado de Derecho han puesto la armonía y paz de los colimenses de cabeza, no dejando pie para ningún tipo de progreso y desarrollo social, incluso degradándolos.

Debido a esto nace el colectivo Fuerza Voluntaria, un proyecto de sensibilización ciudadana que, bajo mi propia coordinación, pero también con el apoyo voluntario de muchos profesionales, tiene como misión llevar a cabo acciones tendientes a reactivar nuestra civilidad y nuestra conciencia ciudadana, con el objetivo de progresar moralmente.

Las acciones que este colectivo llevará a cabo en los próximos meses y años están directamente relacionada con la cultura vial, la conciencia ecológica, la ética política, el respeto a los derechos humanos fundamentales, y a otros ámbitos que se han visto sensiblemente dañados en los últimos años.

El colectivo hizo su lanzamiento hace apenas una semana y ya cuenta con más de cincuenta voluntarios con tareas específicas (diseño, realización de videos, fotografía, etcétera) y más de mil difusores de las mismas, además de empresarios interesados en voluntariamente apoyar algunos de sus proyectos, lo que muestra el interés de muchos colimenses por devolverle a Colima el estado de bienestar perdido.

Si bien no somos ingenuos en cuanto al alcance que puede o no tener un proyecto de esta naturaleza, creemos que si nada hace nadie por sacar de la barbarie a la sociedad donde vivimos (nacimos y crecimos), los resultados siempre serán peores.

Fuerza Voluntaria sueña con regresarle a los colimenses aquel Colima tranquilo ahora atenazado por la violencia, la corrupción, el cinismo político y la impunidad.

Sabemos las adversidades que esto conlleva, pero al menos no nos faltará fuerza voluntaria para intentarlo.

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