El PRI promete

Todavía recuerdo aquel día en que muchos se rieron de mí cuando escribí en un Paracaídas que el PRI no estaba muerto (como tantos creían) y que de hacer un buen trabajo podría sobreponerse a su estrepitosa caída. Eran naturales las risas de fondo pues en política se tiene la creencia de que lo único que realmente importa son los aciertos y no así los errores. El político que sólo se obsesiona con acertar es más proclive a cometer errores que aquel que pone más interés en no cometer errores que en acertar. Esto es lo que en Colima le está pasando, por ejemplo, a Morena e incluso a Movimiento Ciudadano: están cometiendo más errores que aciertos. Pero ya reflexionaremos sobre esto en próximas entregas. Por el momento, quiero enfatizar algo importante: después de haber tocado fondo, el instinto de sobrevivencia del PRI no tuvo más remedio que redireccionar el rumbo y (aunque no creo que cambien todavía en lo sustancial) dar la batalla para recuperar todos los espacios perdidos, como lo ha hecho ya en Coahuila e Hidalgo. Si Morena no muestra humildad ante estas derrotas y las justifica culpando a otros de lo que le corresponde a su propia responsabilidad, el priismo seguirá haciendo de las suyas, pues podrán tener todo lo malo que exista en el mundo pero es innegable que “saben” cómo hacer las cosas, tanto buenas como malas. En Colima no está sucediendo algo distinto, ni mucho menos. Si bien el gobernador Nacho Peralta no ha remontado los porcentajes de aceptación social mínimos en toda su gestión, esto no quiere decir que Morena haya sido impecable. Al contrario, salvo contadas excepciones, la mayoría de morenistas en el Congreso local y los que gobiernan Manzanillo y Tecomán han resultado peores que los gobiernos pianistas y priistas juntos, y estos errores la población (por más asistencialismo que reciba) terminará cobrándolos muy caro. De no arrancar a tiempo Morena-Colima estos tumores que le están creciendo con este tipo de morenistas o seudomorenistas corruptos e incompetentes, el PRI entonces encontrará una puerta muy ancha no solo para poder permanecer en el poder gubernamental, sino también para recuperar los espacios municipales perdidos, pero esto también dependerá en gran medida de la forma en que el gobernador Nacho Peralta, máximo líder de los priistas en Colima, haga su trabajo en los próximos meses. Sé que se van a reír de mí muchos de nuevo, pero no me importa: el PRI tiene gente más competente y capacitada para poder enfrentar los retos que impondrá el futuro mediato que cualquier otro partido en la entidad, pero los tiene en su mayoría en la banca y no les ha dado la oportunidad de poder ejercer una función de trascendencia tanto desde un cargo en el servicio público como en un puesto de elección popular. Son siempre los mismos cartuchos quemados los que se imponen y los que, de nuevo, hacen que el PRI se vaya de bruces, y el círculo vicioso se vuelve a repetir. Sin embargo, con todo esto que le ha pasado al PRI con la llegada de Morena al poder no creo que le quede ya tiempo para más berrinches, es hora de que se dé una vuelta de tuerca real en su forma de gobernar si no quieren terminar, ahora sí, enterrado para siempre tres metros bajo tierra.

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