El PRI de Morena en Colima

 

Luego de los resultados de la pasada jornada electoral, muchos comentólogos de redes sociales y prensa escrita y digital fueron categóricos al afirmar que el PRI y el PAN habían quedado socavados por un Morena insurrecto e invencible. A primera vista nadie lo duda: Morena arrasó a nivel nacional y a nivel local no fue la excepción. El movimiento lopezobradorista se hizo con la mayoría del Congreso (15 de los 16 distritos) y ganó las alcaldías de Ixtlahuacán, Tecomán, Armería y Manzanillo, dejándole dos a Movimiento Ciudadano (Colima y Villa de Álvarez, la primera ya impugnada), dos al PAN-PRD (Cuauhtémoc y Comala) y dos al PRI-Verde (Coquimatlán y Minatitlán).

 

Sin embargo, conforme pasan los días nos damos cuenta que el socavón morenista no hundió, como se cree, al PRI, partido que sigue teniendo la hegemonía a nivel estatal. Y no lo hizo por una razón muy sencilla y sobre la cual ya en más de una ocasión puntualicé: porque Morena en Colima fue permeado, principalmente, por priistas que, en mayor o menor medida, no responden a los intereses de Morena sino a los intereses del propio priismo.

 

El caso más emblemático lo tenemos en la hoy coordinadora regional de Morena: Indira Vizcaíno, quien fue ayudada por la propia dirigencia priista (entiéndase Rogelio Rueda) en las elecciones pasadas y cuya ayuda seguramente tuvo la venia del propio gobernador priista Nacho Peralta, pues de otra forma no se explica que su triunfo haya sido festejado en casa de gobierno tal como si se hubiera tratado de un triunfo rojiblanco. Aunque López Obrador lo olvide, nosotros no debemos olvidar que Indira Vizcaíno fue parte del gabinete del gobernador Nacho Peralta, en gran medida en pago por la labor que hizo la hoy coordinadora local de López Obrador en favor de Nacho Peralta en las elecciones donde éste resultara gobernador.

 

Si a esto aunamos que ya varios de los diputados electos de Morena (Anel Bueno, Guillermo Toscano y Miguel Ángel Sánchez) empiezan a ponerle alfombra roja al mandatario estatal, el porvenir de la próxima legislatura se atisba decepcionante. Quien husmeé en los perfiles de los diputados electos de Morena se encontrará rastros de evidente priismo, lo que habla de un gatopardismo que no se puede tomar tan a la ligera.

 

Por ello, eso de que el gobernador se quedó más solo que la una, derrotado y en un callejón sin salida, me parece una declaración temeraria y, al mismo tiempo, una advertencia importante para los propios integrantes de Morena, que no deben permitir que esta oportunidad de oro que tienen se les escurra de las manos precisamente por este mencionado gatopardismo que desestabilizará su fortaleza interna.

Si pierden esta oportunidad (una pérdida que implica también a la sociedad misma), ya no la van a poder recuperar en los comicios de 2021, en donde esta gran burbuja de la llamada “cuarta transformación” puede ser reventada con un débil alfiler.

A la única voluntad a la que debe responder Morena es a la voluntad del pueblo que los hizo llegar ahí mismo donde están ahora. No responder a coqueteos de dinero ni a esperanzas de mayor poder, ni tampoco dejarse permear por el divisionismo y las ambiciones personales, será clave para asegurar su permanencia en el poder y, sobre todo, para mantener en pie la ilusión de una sociedad todavía obnubilada por estos resultados que jamás nadie se imaginó.

 

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