El dinero de los colimenses que gastan sus gobernantes

Las últimas semanas han sido enfocadas al presupuesto que tendrá el gobierno estatal y los ayuntamientos para 2019, según sus necesidades y sus carencias. Debemos recordar que todo este dinero del que se habla procede de los ciudadanos, de sus impuestos y de los bienes y servicios que estos generan (pondérese aquí a toda la iniciativa privada). En estricto sentido un gobernante no hace sino administrar este dinero y aplicarlo en rubros que benefician a la ciudadanía: seguridad, recolección de basura, mejoramiento del entorno, salud, etcétera. Cuando una entidad de gobierno no cumple a cabalidad con sus obligaciones (es decir es deficiente en dar seguridad, salud, etcétera) y además se endeuda para medio salir adelante en ellas, entonces podríamos hablar de un gobierno fallido y de gobernantes que han utilizado el dinero del pueblo de mala manera. Sabemos que la deuda que ha venido arrastrando el gobierno de Nacho Peralta no es ni de ahorita ni del sexenio pasado sino de ya varios sexenios atrás, pero también sabemos que los gastos personales que ha hecho el gobernador para viajes y viático en el último año son excesivos y ascendían a más de 14 millones de pesos, lo que se le ha reducido para 2019 a más de 7 millones, lo que para mí sigue siendo excesivo, sobre todo por la crisis financiera que atraviesa su administración, que ha tenido que contratar recientemente otro crédito por más de 300 millones de pesos. Si bien su gobierno heredó una deuda importante de gobiernos anteriores, también es cierto que él mismo está propiciando que la deuda siga creciendo, en lugar de que se reduzca. Esto es solo un rubro, el de los gastos de su despacho, ¿cuántos más no habrá en su presupuesto que también exceden los límites de la austeridad? Cuando uno ve esto siente desconfianza, primero, y después asume uno la convicción de que la austeridad es una simulación. Pero no sólo el gobernador Nacho Peralta ha solicitado crédito, también así lo harán –por lo visto- los alcaldes de Colima, Tecomán, Manzanillo y Villa de Álvarez, quienes han solicitado ya al congreso autorización de créditos millonarios para responder a las necesidades de fin de año y del próximo. Colima intenta un crédito de 75 millones, Villa de Álvarez uno de 14 millones, Manzanillo uno de 100 millones y Tecomán uno de 40 millones. En conjunto, no es poco y lo que se ve es una espiral de deudas inacabables que no harán sino perjudicar el bienestar de la sociedad colimense. Si la ciudadanía viera una mejora en su estado de bienestar derivado de estos endeudamientos, entonces todavía se les justificaría, pero la verdad es que desde hace muchos años hemos visto que los gobiernos (estatal y municipal) se endeudan sin que se note en el bienestar social, sobre todo en los dos rubros más sensibles: seguridad y salud. En las calles hay muchos muertos diariamente y en los hospitales no hay medicamentos. Yo no sé si hemos calculado las consecuencias de seguir así. Si no se actúa como actuamos la mayoría de los ciudadanos (racionando nuestro gasto y no gastando más de lo que ganamos), entonces en un futuro no muy lejano todo colapsará, Estado y ciudadanía, y no habrá régimen de izquierda ni de derecha ni de centro izquierda o derecha que pueda salvarnos.

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