Deuda universitaria: compromiso que se cumple

La buena relación que se ha venido consolidando entre nuestra máxima casa de estudios y el actual gobierno del Estado (una relación que se aprecia de obligado respeto mutuo y que se impone de diálogo constante) ha resultado en beneficios claros para nuestra alma máter, sobre todo en un tema tan sensible como el de la deuda histórica que venía rezagándose por parte de administraciones estatales pasadas y que hacían que nuestra universidad tuviera que hacer más con lo menos para poder cumplir con sus compromisos cotidianos en administración, docencia, investigación y difusión, todo ello de acuerdo a su misión principal: la responsabilidad social. Hace no menos de un mes, el gobierno de Nacho Peralta le dio un primer adelanto a nuestra institución educativa y prometió que antes de que acabara agosto le cubriría el resto, como así lo fue. En evento especial para la entrega de becas de movilidad a estudiantes destacados en cada una de sus áreas de formación, el gobernador Nacho Peralta hizo entrega de una segunda parte de este adeudo por la cantidad de 132 millones 924 mil 418 pesos, con lo cual, manifestó el mandatario estatal, “su administración atendía el adeudo que el gobierno del Estado tenía con esta Casa de Estudios”. Fue el propio rector Hernández Nava quien, al tomar la palabra, destacó en el Ejecutivo estatal la importancia de que “hacernos responsables de nuestra palabra, nuestro compromiso y deberes, significa actuar en consecuencia, tener coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”, por lo que reconoció que la palabra del gobernador hacia nuestra casa de estudios tenía un valor que se demostraba con el cumplimiento de darle a nuestra universidad los recursos financieros puntuales y de ley para no entorpecer su quehacer. La educación es, ya lo sabemos, la sola vía que tenemos a mano para poder evolucionar de niveles evidentes de barbarie (nunca antes la violencia había lacerado tanto nuestra entidad como ahora) a otros de mayor civilidad, tolerancia y conciencia en todos los ámbitos sociales. La Universidad de Colima se convierte, pues, por tanto, en la depositaria por antonomasia de este deber pues es la formadora número uno de nuestro Estado, la de mayor arraigo y prestigio y, sin duda, la de mayor proyección nacional e internacional. Por eso, no cumplirle a nuestra alma máter es no cumplirle a la sociedad colimense, que la hace posible y le da sentido.

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