De camino al Senado

Los bloques partidistas han definido ya (salvo que otro exabrupto suceda) las fórmulas que competirán para el Senado de la República: la coalición “Por México al Frente” (conformada por el PAN-MC-PRD) tendrá en la primera posición a María Elena Abaroa López y en su segunda a Luis Ladino, luego de que Locho Morán se bajara de la primera posición original por motivos de equidad de género. Por la coalición “Juntos Haremos Historia” (conformada por Morena-PT-PES) siempre sí irán Joel Padilla (primera posición) e Indira Vizcaíno (segunda posición), luego de que esta última desistiera de su búsqueda de una diputación local. Y, finalmente, por la coalición PRI-Verde Ecologista irán Gaby Benavides (primera posición) y el exgobernador Fernando Moreno Peña (segunda posición).

Las fórmulas de los tres bloques partidistas han causado, cada una desde su propio espectro, polémicas. La de “Por México al Frente” hizo olas luego de que el aguerrido Locho Morán tuviera que darle paso a Abaroa López, una candidata que, se dice pero yo no lo creo, no cuenta con la dimensión política suficiente para dar la batalla electoral. En la fórmula de Morena-PT-PES no ha terminado de convencer la presencia, en un partido que se ha impuesto una marca de pulcritud política, de dos políticos cuestionados por su estrecha relación con el propio PRI. Y en la fórmula del PRI-VerdeEcologista todavía convoca a sorprendidos la presencia del exgobernador Fernando Moreno Peña, sobre todo porque pocos se imaginaron –mal en no haber visto lo evidente- que se había retirado del quehacer político. Nunca fue así y el propio Moreno Peña así lo ratificó durante su registro como candidato al Senado. Sin duda, las dos figuras políticas que moverán la balanza de la elección en este camino al Senado serán María Elena Abaroa López y, precisamente, Fernando Moreno Peña, dos figuras en muchos sentidos antagónicas (y no porque una sea mujer y el otro hombre) que igualmente podrían representar la complejidad de las voluntades electorales en este momento.

Me detengo en un solo aspecto: si bien Abaroa López no representa una experiencia ni un capital político como el que representa Moreno Peña, esto podría ser curiosamente un signo de confianza electoral para los votantes, aunque también podría ser todo lo contrario, lo que capitalizaría la candidatura de Moreno Peña. Pero: ¿cómo saberlo? Al votar, la sociedad podrá hacerlo impulsada por todas las buenas obras que hizo Moreno Peña durante su gestión como gobernador e incluso como rector, pero también podría hacerlo impulsada por todos los saldos negativos que viene arrastrando el PRI desde hace ya varias décadas y que, ahora, están poniendo seriamente en riesgo incluso su permanencia en Los Pinos. Una visión u otra catapultaría o abismaría a la candidata que tiene menos negativos rumbo al Senado de la República, esto es, a Abaroa López, quien es reconocida como una mujer íntegra, de cultura y quien no hace mucho sorprendió donando los ahorros de su sueldo íntegro como regidora para la fundación Romero-Abaroa, que apoya de muy diversas maneras a la sociedad colimense.

Sin lugar a dudas, después de la gubernatura es la senaduría la posición política más importante de la función pública de un Estado. Los senadores llevan a cabo actividades cuya trascendencia a veces se desconoce o se menosprecia, pero que es crucial para la armonía y la paz social: crean leyes y tratados internacionales, se encargan de nombrar a los titulares de los más altos cargos públicos (incluidos los embajadores, ministros de la Suprema Corte de Justicia, procurador de la República,), ratifica o deniega acuerdos tomados por el mismo presidente de la República, aprueba o rechaza el uso de las tropas nacionales fuera de los límites del país, etcétera.

Quienes ostentan este cargo tienen, por tanto, que tener no sólo un conocimiento pragmático de sus funciones sino, sobre todo, una idea profunda sobre la justicia, la equidad, el bien común, así como un conocimiento de la realidad mexicana tanto interna como en su relación con el resto del mundo, pues las decisiones que toma el Senado de la República -decisiones que se toman a partir de la determinación de cada uno de los integrantes de la cámara alta- tendrán un impacto decisivo en la transformación de nuestro país. Veremos, con base a lo anterior, en quién pondrá la sociedad su voto de confianza para tan alta tarea, con la esperanza de que –como siempre- no se les vuelva a defraudar.

 

 

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