Cuarto Informe del rector Hernández Nava

Ayer rindió el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, José Eduardo Hernández Nava, su Cuarto Informe de Labores. Esto significa que ha llegado a la mitad de su periodo rectoral y que la siguiente etapa se impone de grandes retos para consolidar la tarea universitaria. En cuatro años han sido muchos los logros al frente de nuestra institución, tanto con respecto al impulso por elevar la calidad de los servicios de nuestra universidad, esto a partir del modelo educativo que siempre ha tenido en cuenta su misión de Responsabilidad Social, como, con base a esta responsabilidad, contribuir al desarrollo social.

Sin embargo, si bien estas dos líneas de acción de las que habló el Rector en su informe han sido imprescindibles para lograr las metas propuestas por su rectorado, hay una que, en lo personal, me parece que las ha alentado: la estabilidad conseguida al interior de nuestra comunidad universitaria (pese a la constante acechanza de grupos que quieren transgredir su autonomía) y la pluralidad y tolerancia con la que nuestra institución se ha enlazado a los diferentes sectores sociales y políticos de nuestra entidad. Muestra de ello son los 61 convenios que la Universidad de Colima ha firmado con instancias tanto locales como federales e internacionales, que incluyen a los ayuntamientos del Estado y a otros centros clave para el progreso comunitario, además de los 22 convenios de colaboración que fueron renovados con organizaciones civiles y organismos no gubernamentales. Clave ha sido (y así tiene que seguir siendo) no sólo la visión de una universidad cercana a la sociedad, sino también, como lo dijo el propio Rector, de una universidad que tiene su razón real de ser y su vida misma asentada en los profesores, los investigadores, los estudiantes y egresados, y la misma sociedad de Colima.

Ha sido particularmente importante para conseguir esta estabilidad universitaria la alianza estratégica que el Rector Hernández Nava ha tenido con los diferentes gremios y asociaciones al interior de nuestro recinto educativo: el de Mujeres Universitarias, el de la Federación de Estudiantes, el de los Egresados, el de los Jubilados y, por supuesto, el de los sindicalizados, que acaba recién de renovarse. En esto y en la apertura hacia una diversidad política de carácter social y humano, radica y debe seguir radicando el sello distintivo de esta tarea rectoral. En el momento en que se pierda esta mira, por atender asuntos de interés político personal o de grupo, todo lo ganado se vendría, lamentablemente, abajo, con grandes costos incluso para la autonomía universitaria y el futuro de la misma institución.

Se espera, pues, que la visión de trabajo en equipo hacia adentro y, sobre todo, hacia afuera siga persistiendo en una institución que es el mayor baluarte para nuestro estado, y en este momento aciago la depositaria real de la esperanza de paz y armonía de los colimenses.

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