Candidatos colimenses para 2018

Este año es el año de la consolidación de quienes serán los candidatos para las elecciones de 2018.  Ya es posible ver, incluso, a varios actores políticos echando a andar sus estrategias de posicionamiento para verse favorecidos con una candidatura a una diputación o una alcaldía, o para renovarlas. Algunos buscan, como se sabe, posiciones plurinominales o concertaciones políticas en las que salgan favorecidos con un cargo que los proyecte para 2021, año del cambio gubernamental. En cualquiera de los casos, muchos de los políticos que participarán en el 2018 tendrán que enfrentarse con un escenario bastante complicado, e incluso cruel.

La clase política, por una, está totalmente desacreditada (a los políticos les tiran ya jitomatazos por la espalda, como al priista César Camacho), el sistema de partidos está en bancarrota y muchos de los políticos gozan de un bien ganado desprestigio que difícilmente los hará sobreponerse para 2018.  Desde el gobernador del Estado, Nacho Peralta, que ha defraudado con su “vivirás feliz, seguro” de campaña a una sociedad hoy lacerada por la violencia hasta los diputados que se venden al mejor postor sin importar traicionar, más que a su partido, a la sociedad que les otorgó parte de su soberanía, los políticos actuales (del PRI, del PAN, de Movimiento Ciudadano, etcétera) tendrán que hacer un esfuerzo titánico para conseguir la mínima credibilidad necesaria para que la sociedad les dé otro voto de confianza.

En este escenario se encuentran actores políticos como Locho Morán, Virgilio Mendoza, Fernando Antero, Nicolás Contreras, Gretel Culin, Eloisa Chavarrías, Javier Pinto, Héctor Insúa, Luis Ladino, Martha Zepeda, Rogelio Rueda, Jorge Luis Preciado, Kike Rojas, y muchos otros más que estarán bajo un severo escrutinio social y que tendrán que sacar un año limpio si quieren triunfar en su proyecto político, un proyecto político que sin congruencia moral y sensibilidad cívica no podrá (ni tendrá que) prosperar en una sociedad hastiada de tanta corrupción, impunidad y cinismo.

Si bien todavía no está bien consolidada la posibilidad de candidaturas eminentemente independientes, sí es probable que en virtud de esta situación (descrédito de partidos y desprestigio de políticos) nuevos rostros puedan ser aprovechados por las plataformas políticas existentes para sobreponerse a la deshonra en la que han caídos los partidos y políticos conocidos, lo que sería un (buen) revés para lamentable estado de nuestra política actual.

A quienes analizamos diariamente el coto político local se nos impone no sólo señalar los rumbos de bienestar para nuestra entidad, sino también advertir, como muchos lo hemos venido haciendo con tino, quiénes representan un peligro para la paz y armonía de nuestra localidad. En las pasadas elecciones, por ejemplo, cuando dijimos del error que significaría la continuidad priista, no nos equivocamos. Hoy la deplorable situación en la que se encuentra Colima es una verdad irrefutable. Ojalá, pues, que la pasión política de muchos vaya más allá de su círculo de intereses personales, porque de otra forma no habrá fin posible para estos tiempos aciagos.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios