Cambio de gabinete universitario

Ayer se anunciaron cambios importantes en el gabinete del rector Eduardo Hernández Nava. Fueron catorce los nuevos nombramientos, la mayoría de los cuales piezas que mudaron de posición pero sin perder su estatus dentro de la gobernanza universitaria, algunos cuantos más desaparecieron del escenario y otros, que antes no figuraban, subieron al estrado. No está de más decir que estos cambios tienen como fin, sin duda, mejorar el funcionamiento de nuestra máxima casa de estudios de cara a la conclusión del primer periodo rectoral del rector Hernández Nava y, además, de frente a los cambios que se avecinan en la esfera política estatal, mismos que nos presentan un escenario público inédito, donde el PRI llega -débilmente- como una segunda fuerza política. Si bien, pues, todos los cambios realizados por el rector Hernández Nava son acertados e imprescindibles para entrar con pies de plomo en este nuevo contexto político y social, para el cual los recién nombrados funcionarios deben demostrar estar a la altura de esta encomienda, lo que sin duda resalta de esta mudanza es lo hecho en cuanto al área de la comunicación universitaria. Si se presta atención, hubo cuatro áreas que tuvieron relevos sustanciales: Radio Universidad (Carlos Ramírez Vuelvas), El Comentario (José Ferruzca González), la Coordinación General de Comunicación Social (Jorge Silva Torres) y Prensa de Rectoría (Guadalupe Carrillo Cárdenas). Los canales cruciales de comunicación tanto al interior como al exterior de la universidad fueron entregados a nuevos liderazgos, todos ellos -para este caso- con reconocida trayectoria: Ramírez Vuelvas como poeta, ensayista y periodista; José Ferruzca con sobrada experiencia en su paso por medios como Ecos de la Costa, Avanzada, Correo de Manzanillo, Perfiles, Libertad Digital, etcétera; Jorge Silva Torres con un importante legado en el ámbito periodístico y, sobre todo, político, componente esencial para esta coordinación; y Lupita Carrillo, con un plausible itinerario dentro del rubro de la comunicación universitaria, donde ha hecho prácticamente toda su carrera. El mensaje, pues, está claro (dicho sea esto en su doble sentido): el rector sabe, por un lado, que es imprescindible que la comunicación entre la universidad y la sociedad sea lo más transparente posible y, por otro, que el rector no obvia que en la medida en que esta comunicación no se vicie o distorsione (ni por agentes internos ni por intereses externos) la universidad podrá enfrentar cualquier emboscada a su autonomía, libertad y progreso. Recientes críticas de Diario de Colima, por ejemplo, acusan injustamente al rector Hernández Nava de permitir que en el periódico El Comentario se reflexione libremente sobre el acontecer político nacional y local, esto es, se acusa al rector de permitir el ejercicio crítico plural en las páginas del rotativo universitario, cuando ésta debería ser una virtud que tendría que reconocérsele. De forma que, con estos nuevos cambios, el rector Hernández Nava consolida, pues, un trabajo que llegará en breve a su tercer año y que se ha venido caracterizando por su prudencia, su rechazo a la confrontación y a los excesos, y su esfuerzo por hacer de la universidad una pieza clave para el desarrollo del Estado. Bertrand Russell, en su magnífico libro El Poder, analiza los diferentes tipos de poder humano y sus influencia en la transformación de las sociedades: sacerdotal, militar, económico, político, etcétera. Entre ellos sobresale uno: el de la comunicación. No está de más tenerlo siempre presente.

Escribe un comentario en este artículo

Comentarios